viernes, enero 27, 2006

CAPÍTULO 20


CAPÍTULO 20
LA HISTORIA DE HAGRID
Traduccion: Harrymanía pura ;-)

Harry corrió a toda velocidad al dormitorio de los muchachos para sacar la Capa de Invisibilidad y el Mapa del Merodeador de su baúl; fue tan rápido que él y Ron estaban listos para salir al menos cinco minutos antes que Hermione bajase a toda prisa del dormitorio de las chicas, llevando bufanda, guantes y uno de sus nudosos sombreros de elfo. -¡Bueno, hace frío allí fuera!- expresó a la defensiva, cuando Ron chasqueó su lengua con impaciencia. Se deslizaron a través del agujero del retrato y se cubrieron apresuradamente con la Capa. Ron había crecido tanto que ahora necesitaba agacharse para evitar que se viesen sus pies; moviéndose lenta y cautelosamente, procedieron a bajar las múltiples escaleras, deteniéndose de vez en cuando para inspeccionar en el mapa las señales de Filch o la Sra. Morris. Estaban de suerte; no vieron a nadie con excepción de Nick Casi Decapitado, quien se estaba deslizando distraídamente, canturreando algo que se parecía horriblemente a "Weasley es nuestro Rey". Cruzaron sigilosamente el Vestíbulo de Entrada y salieron a las silenciosas tierras nevadas. Con un gran salto de su corazón, Harry vio pequeños cuadrados de luz adelante y humo enrollándose encima de la chimenea de Hagrid. Apresuró la marcha mientras los otros dos se empujaban y golpeaban detrás de él. Hicieron crujidos agitados al caminar por la espesa nieve hasta que por fin alcanzaron la puerta de madera del frente. Cuando Harry levantó su puño y golpeó tres veces, en su interior un perro empezó a ladrar frenéticamente. -¡Hagrid, somos nosotros!- llamó Harry a través del ojo de la cerradura. -¡Debí suponerlo!- exclamó una voz hosca. Sonrieron bajo la capa; podrían asegurar, por la voz de Hagrid, que estaba contento.-He estado en casa tres segundos. . . fuera del camino, Fang. . . fuera del camino, eh, perro dormilón. . . El cerrojo se deslizó, la puerta rechinó al abrirse y la cabeza de Hagrid apareció en el dintel. Hermione gritó. -¡Por la barba de Merlin, contrólate!- dijo Hagrid apresuradamente, mientras miraba frenéticamente por encima de sus cabezas-. ¿Están bajo esa capa, verdad? ¡Bien, entren, entren! -¡Lo siento!- se disculpó Hermione sin aliento, mientras los tres se apretujaban para entrar en la casa de Hagrid y retiraban la capa para que pudiera verlos-. Yo sólo...... ¡oh, Hagrid! -¡No es nada¡, ¡no es nada!- aseguró Hagrid con rapidez, cerrando la puerta detrás de ellos y apresurándose a correr todas las cortinas, pero Hermione continuaba mirándole fijamente con horror. El cabello de Hagrid estaba enredado con sangre coagulada y su ojo izquierdo se había reducido a una abertura hinchada en medio de una masa magullada púrpura y negra. Había muchos cortes en su cara y manos, alguno de los cuales todavía sangraban, y se estaba moviendo cautelosamente, lo que hizo a Harry sospechar que tenía alguna costilla rota. Era obvio que acababa de llegar a su casa: una gruesa capa de viaje negra yacía en el respaldo de una silla y una mochila lo suficientemente grande para meter a varios niños pequeños se apoyaba contra el lado interno de la puerta. El propio Hagrid, dos veces del tamaño de un hombre normal, ahora se dirigía cojeando hacia el fuego y ponía una olla cobriza encima. -¿Qué te pasó?- preguntó Harry, mientras Fang bailaba alrededor de todos ellos, intentando lamerles las caras. -Ya te lo dije, nada- contestó Hagrid firmemente-. ¿Quieren una taza? -¡Deja eso!- exclamó Ron-. ¡Fíjate en tu estado! -Estoy diciendo que estoy bien- aseveró Hagrid, mientras se enderezaba y se volvía para sonreírles a todos, pero haciendo una mueca de dolor-. Demonios, es bueno verlos a los tres de nuevo. ¿Tuvieron un buen verano, eh? -Hagrid, ¡has sido atacado!- exclamó Ron. -Por última vez, ¡no es nada!- enfatizó Hagrid firmemente. -¿Dirías que no era nada si uno de nosotros regresara con una libra de carne picada en lugar de la cara?- exigió Ron -Tienes que ir a ver a la Señora Pomfrey, Hagrid- aconsejó Hermione ansiosamente-, algunos de esos cortes lucen muy mal. -Ya me estoy ocupando de ello, ¿de acuerdo?- declaró Hagrid cortante. Caminó hacia la enorme mesa de madera que se encontraba en el medio de su cabaña y tiró bruscamente de un paño de cocina que estaba allí. Debajo había un bistec crudo, ensangrentado, y teñido de verde, ligeramente más grande que un neumático común. -No te lo vas a comer, ¿verdad Hagrid?- preguntó Ron, mientras se inclinaba para ver más cerca - Parece venenoso.-Se supone que se vea así, es carne del dragón- explicó Hagrid-. Y no me lo voy a comer-cogió el bistec y lo apoyó con fuerza en el lado izquierdo de su cara. Sangre verdosa goteó hacia abajo de su barba mientras lanzaba un suave gemido de satisfacción. -Así está mejor. Ayuda con el ardor, ¿saben?.' -Entonces, ¿vas a decirnos que te pasó?- insistió Harry. -No puedo, Harry. Es ultra secreto. Peligraría más que mi trabajo si te lo dijera. -¿Te golpearon los gigantes, Hagrid?- preguntó Hermione quedamente. Los dedos de Hagrid resbalaron del bistec de dragón, el cual cayó húmedamente en su pecho. -¿Gigantes?- dijo Hagrid, mientras cogía el bistec antes que alcanzara su cinturón y volvía a lanzarlo encima de su cara-. ¿Quién ha dicho nada sobre gigantes? ¿Quién ha hablado de ellos? ¿Quién les ha contado que yo....quién ha dicho que yo......eh?-Lo adivinamos- aclaró Hermione disculpándose. -Oh, eso hicieron, ¿verdad?- preguntó Hagrid, mientras la inspeccionaba severamente con el ojo que no estaba oculto por el bistec. -Era bastante. . . obvio- intervino Ron. Harry asintió. Hagrid les miró ferozmente; luego resopló, tiró el bistec sobre la mesa y caminó hacia la tetera que ya estaba silbando. -Nunca he conocido chicos que les guste averiguar tanto como a ustedes tres- murmuró, vertiendo el agua hirviente en tres de sus tazas con forma de balde-. Y no es ningún cumplido, ninguno. Curiosos, les llaman algunos. Entrometidos. Pero su barba temblaba. -¿Así que fuiste a buscar a los gigantes?- señaló Harry, mientras sonreía abiertamente cuando se sentó a la mesa. Hagrid puso el té delante adelante de cada uno de ellos, se sentó, recogió su bistec de nuevo y lo volvió a colocar encima de su cara. -Sí, de acuerdo- gruñó-, lo hice.-¿Y los encontraste?- preguntó Hermione suavemente. -Bien, para ser sincero, no son difíciles de encontrar- contestó Hagrid-. Bastante grandes, verán.-¿Dónde están?- preguntó Ron. -Montañas- dijo Hagrid renuente. -¿Y por qué los Muggles no.......? -Lo hacen- explicó Hagrid sombríamente- Sólo que sus muertes siempre son atribuidas a accidentes de montaña. Ajustó el bistec un poco de manera que cubriera la parte más maltratada de su rostro. -¡Vamos, Hagrid, cuéntanos lo de has estado haciendo!- pidió Ron-. Cuéntanos sobre el ataque de los gigantes y Harry puede contarte sobre el ataque de los Dementores.Hagrid se atragantó con su taza y dejó caer su bistec al mismo tiempo; una gran cantidad de saliva, té y sangre de dragón fue rociada sobre la mesa cuando Hagrid tosió y farfulló y el bistec resbaló, con un suave rocío húmedo, hasta el suelo. -¿Qué quiere decir atacado por los Dementores?- gruñó Hagrid. -¿No lo sabías?- le preguntó Hermione, con los ojos desorbitados. -No sé nada de lo que ha pasado desde que me fui. Estaba en una misión secreta, ¿cierto?- ¡No quería tener lechuzas siguiéndome por todas partes!......¡Malditos Dementores! ¿Están hablando en serio?-Sí, es cierto, aparecieron en Little Whinging y nos atacaron a mi primo y a mí, y luego el Ministerio de Magia me expulsó.....-¿QUÉ? -.....y tuve que ir a una audiencia y todo; pero primero cuéntanos sobre los gigantes. -¡Te expulsaron! -Dinos sobre tu verano y yo te contaré sobre el mío.Hagrid le miró echando chispas a través de su ojo abierto. Harry le sostuvo la mirada con una expresión de inocente determinación en su rostro. -Oh, de acuerdo- claudicó Hagrid con voz resignada. Se agachó y sacó el bistec de dragón de la boca de Fang. -Oh, Hagrid, no, no es higiénico- empezó Hermione, pero ya Hagrid había colocado el trozo de carne sobre su ojo hinchado. Tomó otro fortificante sorbo de te , luego explicó-Bien, partimos en cuanto terminó el año..... - ¿Entonces Madame Maxime fue contigo?- preguntó Hermione.-Si, así es- contestó Hagrid y una expresión más suave apareció en los pocos centímetros de su cara que no estaban cubiertos por su barba o el verde bistec-. Sí, fuimos solamente nosotros, y les diré esto, ella no tiene miedo al peligro. Olympe, ya saben, es una fina dama bien vestida, y sabiendo a dónde íbamos me preguntaba que pensaría sobre escalar o dormir en cuevas, pero nunca se quejó. -¿Sabias a donde ibas?- repitió Harry-. ¿Sabías dónde estaban los gigantes? -Bien, Durnbledore sabía, y nos lo dijo- explicó Hagrid. -¿Están ocultos?- preguntó Ron- ¿Es un lugar secreto dónde están? -No realmente- señaló Hagrid, mientras agitaba su desgreñada cabeza-. Es solo que la mayoría de los magos no se preocupan en donde se encuentran, siempre y cuando estén lejos de sus caminos. Pero de cualquier modo, conseguirlos es difícil para los humanos, por lo que necesitamos las instrucciones de Dumbledore. Nos tomó cerca de un mes llegar hasta allí.-Un mes?- dijo Ron, como si nunca hubiera oído hablar de un viaje que durara un tiempo tan ridículamente largo-. Pero......¿por qué no pudiste utilizar simplemente un traslador o algo parecido? Había una extraña expresión en el ojo bueno de Hagrid mientras miraba a Ron; era casi de lástima. -Estábamos siendo vigilados, Ron- aclaró ásperamente. -¿Qué quieres decir? -No entiendes- insistió Hagrid-. El Ministerio tiene puesta la mira en Dumbledore y en cualquiera que sepan que está relacionado con él, y........ -Sabemos sobre eso- comentó Harry rápidamente, ansioso por escuchar el resto de la historia de Hagrid-, sabemos que el Ministerio vigila a Dumbledore.-¿Entonces no pudieron usar magia para llegar hasta allí?- preguntó Ron, luciendo perplejo-. ¿Tuvieron que actuar como Muggles todo el viaje? -Bueno, no exactamente todo el viaje- respondió Hagrid cauteloso-. Sólo tuvimos que ser cuidadosos, porque Olympe y yo, nosotros sobresalimos un poco........Ron lanzó un ahogado sonido, entre risa y gruñido, y se apresuró a tomar un sorbo de té.-........así que no somos difíciles de seguir. Pretendimos que íbamos de vacaciones juntos, así que nos fuimos a Francia, simulando que nos dirigíamos a la escuela de Olympe, pues sabíamos que alguien del Ministerio nos estaba siguiendo. Teníamos que ir despacio, porque yo realmente no estoy autorizado para el uso de la magia y estábamos conscientes que el Ministerio buscaba una razón para detenernos. Pero nos las arreglamos para perder al tipo que nos pisaba los talones cerca de Dee-John.-¿Ooooh, Dijon?- intervino Hermione animadamente-. Estuve allí en vacaciones, ¿sabes? Guardó silencio ante la expresión de la cara de Ron. -Nos arriesgamos a usar un poco de magia después de eso y no fue un mal viaje. Nos encontramos con un par de trolls enfadados en la frontera polaca y tuve un leve desacuerdo con un vampiro en una taberna en Minsk, pero aparte de eso no pudo ser mejor. Y luego llegamos al lugar, y empezamos a viajar a través de las montañas, buscando señales . . . Tuvimos que dejar de utilizar la magia una vez que nos acercamos a ellos. En parte por que no les gustan los magos y no queríamos alertarlos demasiado rápido, y en parte por que Dumbledore nos había advertido que Ustedes-Saben-Quien estaba seguramente detrás de los gigantes y todo eso. Dijo que era muy probable que ya les hubiera enviado un mensajero. Nos advirtió que tuviéramos cuidado de no llamar la atención cuando nos acercáramos en caso de que hubiera Mortífagos en la zona.Hagrid hizo una pausa para tomar un largo sorbo de té.-Continúa- lo apuró Harry.-Los encontramos- declaró Hagrid simplemente-. Íbamos por un barranco una noche y ahí estaban, esparcidos debajo de nosotros. Pequeños fuegos ardiendo y enormes sombras...era como ver pequeños pedazos de montaña moviéndose...-¿Cuán grandes eran?- preguntó Ron en un susurro. -Cerca de veinte pies- dijo Hagrid sin darle importancia-. Algunos de los más grandes deben haber tenido veinticinco.-¿Y cuántos había?- preguntó Harry. -Calculo que setenta u ochenta- contestó Hagrid. -¿Eso es todo?- dijo Hermione. -Si- respondió Hagrid tristemente-, quedan ochenta, cuando en un tiempo hubo montones, debía haber un centenar de tribus diferentes por todo el mundo. Pero han estado disminuyendo por años. Los magos mataron a unos, claro, pero principalmente se mataron entre si, y ahora están muriendo más rápido que nunca. No están hechos para vivir agrupados tan juntos. Dumbledore dice que es nuestra culpa, que fueron los magos los que les obligaron a irse y vivir bien lejos de nosotros y no tuvieron más alternativa que mantenerse unidos para su protección.-Así que- señaló Harry-, los viste ¿y luego qué? -Bien, esperamos hasta la mañana, no queríamos sorprenderlos en la oscuridad, por nuestra propia seguridad- explicó Hagrid-. Alrededor de las tres de la mañana se quedaron dormidos justo donde estaban sentados. No nos atrevimos a dormir. En primer lugar, queríamos asegurarnos que ninguno se despertase y apareciese dónde estábamos, y por otro, los ronquidos eran increíbles. Causaron una avalancha en la madrugada. De todas formas, una vez que amaneció bajamos a verlos.-¿Sólo así?- preguntó Ron, luciendo sobrecogido-.¿Simplemente caminaron directo hacia un campamento de gigantes? -Bien, Dumbledore nos había explicado cómo hacerlo- aclaró Hagrid-. Darle los regalos al Gurg, mostrar algún respeto, ya saben. -¿Darle regalos al qué?- preguntó Harry. -Oh, el Gurg....significa el jefe.¿Cómo pudieron saber quién era el Gurg?- preguntó Ron . Hagrid gruñó divertido. -Sin problema- dijo-. Era el más grande, el más feo y el más perezoso de todos. Sentado allí esperando a que los otros le trajeran la comida. Cabras muertas y cosas así. Su nombre era Karkus. Le calculo unos veintidós, veintitrés pies y el peso de un par de elefantes machos. Con la piel semejante al cuero de un rinoceronte. -¡¿Y simplemente caminaste hacia él?- exclamó Hermione sofocada. -Bueno. . . bajé hacia él, al lugar dónde estaba acostado en el valle. Estaban en una hondonada entre cuatro montañas bastante altas, ¿entendéis?, al lado de un lago de montaña, y Karkus estaba acostado a orillas del lago rugiendo para que les alimentasen a él y a su esposa. Olympe y yo bajamos por la ladera de la montaña...... -Pero ¿no intentaron matarlos cuándo los vieron?- interrogó Ron con incredulidad. -Definitivamente, era lo que algunos tenían en mente- comentó Hagrid, encogiéndose de hombros-, pero hicimos lo que Dumbledore nos dijo, es decir, sostener nuestros regalos en alto y fijar nuestros ojos en el Gurg ignorando a los demás. Así que eso hicimos y el resto se callaron y nos miraron mientras pasamos directo hacia los pies de Karkus y nos inclinamos y depositamos nuestros regalos delante de él.-¿Qué le regalas a un gigante, Hagrid?- preguntó Ron ansioso-. ¿Comida?-No, el puede conseguir su propia comida- replicó Hagrid-. Le llevamos magia.A los gigantes les gusta la magia, sólo que no les gusta que la usemos en su contra. Como decía, ese primer día le dimos una rama de fuego Gubraitano.Hermione exclamó ¡Wow! suavemente, pero tanto Harry como Ron, fruncieron el entrecejo desconcertados.-¿Una rama de qué?-Fuego eterno- explicó Hermione irritada-, ya deberían saberlo a éstas alturas.¡El Professor Flitwick lo mencionó por lo menos dos veces en la clase!-Bueno, de cualquier manera- dijo Hagrid rápidamente, interviniendo antes de que Ron pudiera responder-, Dumbledore había hechizado esta rama para que ardiera por siempre, lo cuál no es algo que cualquier mago puede hacer, así que la dejé en la nieve al lado de los pies de Karkus y le dije: "un regalo al Gurg de los gigantes de parte de Albus Dumbledore, quien envía sus respetuosos saludos".-¿Y qué fue lo que dijo Karkus?- preguntó Harry entusiasmado.-Nada- contestó Hagrid-, no hablaba inglés.-¡Estás bromeando!-No importaba- habló Hagrid imperturbable-, Dumbledore nos advirtió que esto podría pasar. Karkus sabía lo suficiente como para llamar a una pareja de gigantes que conocían nuestra lengua y tradujeron por nosotros.-¿ Y le gustó el regalo?- preguntó Ron.-Ohh si, les impactó cuando comprendieron lo que realmente significaba- comentó Hagrid, volteando la carne de dragón para presionar el lado más frío sobre su ojo lastimando-. Estaba muy agradecido, entonces le dije: "Albus Dumbledore le pide al Gurg que hable con su mensajero cuando regrese mañana con otro regalo".-¿Por qué no podías hablar con ellos ese día?- interrogó Hermione.-Dumbledore quería que fuéramos lentamente- respondió Hagrid-.Dejarlos ver que mantenemos nuestras promesas. Regresaremos mañana con otro obsequio , y de nuevo con otro obsequio......da una buena impresión, ¿comprenden? Y les da tiempo para poner en prueba el primer regalo y darse cuenta que es muy bueno, entonces dejarlos impacientes por conseguir más. De otro modo, a gigantes como Karkus los sobrecargas de información y te matarán sólo para simplificar las cosas. Así que hicimos una reverencia y nos fuimos, buscamos una linda y pequeña cueva para pasar la noche y regresamos a la mañana siguiente, encontrando a Karkus sentado, esperándonos con impaciencia.-¿Y hablaste con él?-Oh, si, primero nos presentamos ante él con un hermoso casco de batalla, hecho por duendes e indestructible, y entonces nos sentamos y comenzamos a hablar.-¿Qué fue lo que dijo?-No mucho- contestó Hagrid-. Escucharon la mayor parte del tiempo, pero eso era una buena señal. Él había oído de Dumbledore, escuchado que había estado en contra de la matanza de los últimos gigantes en Gran Bretaña. Karkus parecía estar bastante interesado en lo que Dumbledor tenía que decir. Y algunos de los otros, especialmente los que sabían inglés, estaban atentos alrededor. Estábamos esperanzados cuando nos fuimos ese día. Prometiendo regresar la mañana siguiente con otro regalo. Pero esa noche todo fue mal.-¿Qué quieres decir?- preguntó ron rápidamente.-Bueno, como les dije, ellos no soportan vivir juntos- continuó Hagrid con tristeza-. No en grandes grupos como esos. No pueden contenerse, se medio matan entre si cada pocas semanas. Los hombres pelean contra los hombres y las mujeres contra las mujeres; los restantes de las viejas tribus luchan entre ellos e incluso hay peleas por la mejor comida, o el mejor fuego, o el mejor lugar para dormir. Se podría pensar que al ver como están exterminando su raza pararían de atacarse unos a otros, pero.....Hagrid parecía deprimido.-Esa noche una Guerra comenzó, lo vimos todo desde la entrada de nuestra cueva, sobre el valle. Continuaron por horas, no creerían todo ese ruido. Y cuando el sol salió, la nieva era escarlata, y su cabeza estaba en el centro del lago.-¿La cabeza de quién?- jadeó Hermione.-La de Karkus- contestó Hagrid con pesar-. Había un nuevo Gurg, Golgomath- suspiró profundamente-. Bueno, no habíamos contado con un nuevo Gurg dos días después de haber hecho contacto amistoso con el primero y tuvimos el presentimiento que Golgomath no estaría tan dispuesto a escucharnos, pero teníamos que intentarlo.-¿Fuiste a hablar con él?- preguntó Ron incrédulo-. Después de verlo arrancando la cabeza de otro gigante?-Por supuesto que sí-aseveró Hagrid-. ¡No habíamos ido hasta allí para darnos por vencidos sólo un par de días después! Bajamos con el siguiente regalo que pensábamos entregar a Karkus. Sabía que no lo lograríamos incluso antes de que pudiera abrir mi boca. Estaba allí sentado, usando el casco de Karkus, mirándonos mientras nos acercábamos. Era mazizo, uno de los mas grandes de ahí. Con cabello negro y dientes haciendo juego y un collar de huesos, algunos de ellos de apariencia humana. Bueno, tenía que intentarlo, sostuve en alto un rollo de piel de dragon y dije: "un regalo para el Gurg de los gigantes".....y antes que pudiera darme cuenta estaba colgando del aire por las piernas, sostenido por dos de sus amigos..Hermione se llevó las manos a la boca.-¿Cómo saliste de esa?- preguntó Harry.-No lo hubiese logrado si Olympe no hubiese estado allí- explicó Hagrid-. Sacó su varita y lanzó uno de los más rápidos conjuros que he visto. Maravillosamente malicioso. Golpeó a los dos sujetos que me agarraban justo en los ojos con una maldición Conjuntivitis y me soltaron inmediatamente.....pero después de eso nos metimos en problemas, porque usamos magia en su contra, y eso es lo que los gigantes odian de lo brujos. Tuvimos que huir de allí, sabiendo que no había manera de volver a entrar en su campamento nuevamente.-Maldición, Hagrid- dijo Ron quedamente.-¿Entonces cómo te tomó tanto tiempo regresar a casa si sólo estuviste allí tres días?- preguntó Hermione.-¡No nos fuimos después del tercer día!- exclamó Hagrid, luciendo indignado-. ¡Dumbledore confiaba en nosotros!-¡Pero acabas de decir que no había manera de regresar!-No, con la luz del día no podíamos. Solo tuvimos que pensar en algo. Pasamos un par de días descansando dentro de la cueva y observando. Y lo que vimos no era nada bueno.-¿Arrancó más cabezas?- preguntó Hermione, impresionada.-No- replicó Hagrid-. ¡Ojalá lo hubiera hecho!-¿Qué quieres decir?-Quiero decir que descubrimos que no objetaba a todos los magos, sólo a nosotros.-¿Mortífagos?- dijo Harry rápidamente.-Sí- respondió Hagrid sombríamente-. Una pareja de ellos los visitaba todos los días, trayendo regalos al Gurg, y no estaba colgándolos de cabeza.-¿Cómo supiste que eran mortífagos?- inquirió Ron. -Porque reconocí uno de ellos- gruñó Hagrid-. Macnair, ¿lo recuerdan?¿El tipo que mandaron para matar a Buckbeak? Maníaco, eso es lo que es. Le gusta matar tanto como a Golgomath; no me extraña que se llevaran bien.-¿Entonces Macnair persuadió a los gigantes a unirse a Tu-Sabes-Quien?- preguntó Hermione desesperadamente.-¡Mantén tus Hipogrifos, aún no acabo mi historia!, exclamó Hagrid indignado quien, considerando que no quería contarles nada al principio, ahora parecía estarlo disfrutando-. Olympe y yo lo conversamos y acordamos que sólo porque el Gurg parecía favorecer a Ustedes-Saben-Quién, no significaba que todos los demás lo harían. Teníamos que tratar de persuadir a los demás, aquellos que no querían a Golgomath como Gurg.-¿Cómo podías saber cuáles eran esos?- preguntó Ron.-Bueno, ellos eran los que estaban siendo golpeados, ¿no?- dijo Hagridpacientemente-. Los que tenían algo de sentido común se mantenían apartados del camino de Golgomath, escondiéndose en cavernas en las montañas igual que nosotros. Así que decidimos que teníamos que ir a las cuevas en la noche, y ver si podíamos persuadir a algunos de ellos.-¿Fueron hacia las oscuras cuevas buscando a los gigantes?- interrogó Ron, con un respetuoso asombro en la voz.-Bueno, no eran los gigantes los que más nos preocupaban- admitió Hagrid-. Estábamos más inquietos por los mortífagos. Dumbledore nos dijo antes de partir que no nos cruzáramos con ellos si podíamos evitarlo y el problema era que sabían que estábamos alrededor.......de seguro Golgomath les habló sobre nosotros. En la noche, cuando los gigantes dormían y queríamos escabullirnos en las cuevas, Macnair y el otro estaban acechando por la montaña buscándonos. Fue difícil evitar que Olympe les saltara encima-continuó Hagrid, la sonrisa en su boca levantando su enmarañada barba-. Estaba preparada para atacarlos...es algo digno de ver, Olympe, cuando esta enfurecida.....salvaje ¿saben?.......supongo que es su sangre francesa......Hagrid observó el fuego con ojos nublados. Harry le concedió unos segundos para recordar, antes de aclarar su garganta ruidosamente.-¿Entonces, que pasó? ¿Te acercaste a alguno de los otros gigantes?-¿Qué?.. Oh ... oh, sí, lo hicimos, sí. En la tercera noche después del asesinato de Karkus, salimos de la cueva en la que nos ocultábamos y enfilamos hacia el valle, manteniendo nuestros ojos abiertos por los mortífagos. Entramos en algunas cuevas, nada, luego, más o menos en la sexta, encontramos tres gigantes escondidos-La cueva debió estar apretada- comentó Ron.-Pues no se podía columpiar un Kneazle- replicó Hagrid.-¿No te atacaron cuando te vieron?- preguntó Hermione.-Probablemente lo hubieran hecho si hubieran estado en condiciones, pero estaban gravemente lastimados, los tres; los ayudantes de Golgomath los habían dejado inconscientes a golpes; habían despertado y se arrastraron hacia el refugio más cercano que pudieron encontrar. Uno de ellos sabía un poco de ingles y tradujo por los demás, y lo que les dijimos, parecía que no era tomado a mal. Así que continuamos visitando al los heridos. creo que por un momento convencimos a seis o siete.-¿Seis o siete?- dijo Ron entusiasmado-, eso no está nada mal.¿Van a venir aquí y luchar contra Ya-Sabes-Quien con nosotros?Pero Hermione preguntó:-¿Qué quisiste decir con "por un momento", Hagrid?Hagrid la miró con tristeza.-La gente de Golgomath asaltaron las cuevas. Los únicos que sobrevivieron no quisieron saber nada de nosotros a raíz de eso.-Entonces ... entonces, ¿no hay algún gigante que venga?- preguntó Ron decepcionado .'No- contestó Hagrid lanzando un profundo suspiro al tiempo que daba vuelta al bistec de dragón, poniendo el lado más fresco sobre su cara-, pero hicimos lo que fuimos a hacer, les dimos el mensaje de Dumbledore y algunos de ellos lo escucharon, y espero que lo recuerden. Tal vez los que no quieran quedarse con Golomath se irán de las montañas, y quizás recuerden la amistad de Dumbledore hacia ellos. y podrían venir.La nieve estaba cubriendo la ventana. Harry notó que sus rodillas estaban empapadas: Fang estaba babeando con su cabeza en el regazo de Harry.-¿Hagrid?- dijo Hermione después de un rato.-Hmmm?-¿Encontraste...había algún signo de...averiguaste algo acerca de tu...tu...madre mientras estabas allí.?Hagrid la miró con su ojo sano y Hermione parecía algo asustada.-Lo siento... yo... Olvídalo...-Muerta- dijo Hagrid con voz gruesa-. Me dijeron que murió hace muchos años. -Oh...lo...lo siento mucho- habló Hermione con voz muy baja. Hagrid encogió sus enormes hombros.-No importa- dijo brevemente- no reacuerdo mucho de ella. No era una gran madre.Todos guardaron silencio otra vez. Hermione les dirigió una mirada nerviosa a Harry y Ron, obviamente esperando que dijeran algo.-Pero sigues sin explicar cómo llegaste a este estado, Hagrid- comentó Ron, observando hacia la cara ensangrentada de Hagrid.-O por qué te tardaste tanto en regresar- agregó Harry-. Sirius dijo que Madame Maxime regresó hace siglos....-¿Quién te atacó?- preguntó Ron.-¡No he sido atacado!- contestó Hagrid enfáticamente-.Yo.......Pero el resto de sus palabras fueron ahogadas por unos repentinos golpes en la puerta. Hermione dio un grito ahogado; su taza se resbaló de sus dedos y cayó en el suelo; Fang gruñó. Los cuatro contemplaron la ventana que estaba al lado de la puerta. La sombra de alguien pequeño y grueso se vislumbró a través de la delgada cortina-¡Es ella!- susurró Ron.-¡Metanse aquí!- dijo Harry rápidamente; tomando la capa de invisibilidad, la colocó sobre si mismo y Hermione, mientras Ron rodeó la mesa y se deslizó bajo la capa como pudo. Todos juntos se fueron hacia una esquina. Fang estaba ladrando hacia la puerta. Hagrid parecía confundido.-¡Hagrid, esconde nuestras tazas!Este levantó las tazas de Harry y Ron y las empujó debajo del almohadón de la cesta de Fang. El perro estaba ahora saltando hacia la puerta; Hagrid lo empujó fuera del camino con el pie y jaló la puerta.La Profesora Umbridge estaba parada en el umbral, usando su capa de tweed verde y un sombrero con orejeras haciendo juego. Con los labios fruncidos se inclinó hacia atrás para poder ver la cara de Hagrid; apenas le llegaba al ombligo.-Así que...- dijo la mujer lentamente y en voz alta como si estuviera hablando con alguien sordo-..... ¿tú eres Hagrid, verdad?Sin esperar una respuesta entró en la habitación, sus ojos recorriéndola en todas la direcciones.-¡Apártate!- chilló, sacudiendo su bolso ante Fang, que se había parado en frente de ella y trataba de lamer su cara.-Eeeh...No quiero ser maleducado- expresó Hagrid, observándola-, ¿pero quién demonios es usted?-Mi nombre es Dolores Umbridge.Sus ojos recorrieron la cabaña. Dos veces se detuvieron directamente en la esquina en la que estaba Harry, aplastado entre Ron y Hermione.-¿Dolores Umbridge?- repitió Hagrid, confundido-. Pensé que usted era uno de los empleados del Ministerio... ¿No trabaja usted con Fudge?.-Era Primera Subsecretaria del Ministro, sí- confirmó Umbridge, ahora caminando por la cabaña, observando cada pequeño detalle, desde el bolso de viaje que estaba contra la pared hasta la abandonada capa-.Ahora soy profesora de Defensa Contra las Artes Oscuras...-Es usted muy valiente- comentó Hagrid-.Ya no hay muchos que tomen ese trabajo.-...y Gran Inquisidora de Hogwarts- continuó Umbridge, sin dar signos de haberlo escuchado.-¿Qué es eso?- preguntó Hagrid frunciendo el entrecejo.-Precisamente lo que yo iba a preguntar- replicó Umbridge, señalando los pedazos de porcelana rota en el piso que había sido la taza de Hermione.-Oh- dijo Hagrid, con una inútil mirada hacia la esquina donde Harry, Ron y Hermione estaban escondidos-. Oh, eso fue...fue Fang. Rompió la taza, así que tuve que usar esta en su lugar.Hagrid señaló la taza en la había estado bebiendo, una de sus manos todavía sobre el bistec de dragón apretado contra su ojo. Umbridge se paró frente a él, mirando cada detalle de su apariencia. -Escuché voces- comentó suavemente. -Estaba hablando con Fang- respondió Hagrid con firmeza.-¿Y él le respondía?-Bueno...de alguna manera sí- dijo Hagrid, un poco incomodo-.A veces pienso que Fang es casi humano.-Había tres pares de huellas en la nieve viniendo del castillo- señaló Umbridge.Hermione jadeó; Harry tuvo que taparle la boca con una mano. Por suerte, Fang estaba olfateando ruidosamente el ruedo de la túnica de Umbridge y ella no pareció escucharla.-Bueno, acabo de llegar- explicó Hagrid, sacudiendo su enorme mano en dirección de su bolso de viaje-. Quizás alguien me vino a visitar más temprano y nos desencontramos.-No hay huellas regresando de la puerta de su cabaña."Bueno, yo...no se que pueda ser..- dijo Hagrid, tironeando nerviosamente de barba y mirando otra vez hacia la esquina donde estaban Harry, Ron y Hermione como pidiendo ayuda-. Ehhh...Umbridge giró sobre sus pies y camino a lo largo de la cabaña, mirando alrededor cuidadosamente. Se agachó y miró debajo de la cama. Abrió los armarios de Hagrid. Pasó a dos pulgadas de donde Harry, Ron y Hermione estaban apretados contra la pared, y Harry incluso contrajo el estómago cuando ella pasó. Después de mirar escrupulosamente dentro del caldero que Hagrid usaba para cocinar, se dio vuelta bruscamente y dijo-¿Qué le pasó a usted? ¿Cómo se hizo todas esas heridas?Hagrid se quitó el bistec de dragón con rapidez de la cara, lo que en opinión de Harry fue un error, porque el moretón negro y violeta alrededor de su ojo era ahora completamente visible, sin mencionar la gran cantidad de sangre fresca y coagulada en su cara. -Oh, ...tuve un pequeño accidente- explicó de forma poco convincente.-¿Qué clase de accidente?-Me...me tropecé. -Se tropezó- repitió con frialdad.-Si, así es. Con... con la escoba de un amigo. Yo no vuelo, bueno, miré mi tamaño, no creo que haya una escoba que me aguante. Un amigo mío cría Abraxanes, no se si los conoce, bestias enormes, con alas, Usted sabe, estaba montando uno de ellos y era..-¿Dónde ha estado?- preguntó Umbridge, cortando fríamente el parloteo de Hagrid.¿Dónde he est..?-Estado, sí- dijo-. Las clases empezaron hace dos meses. Otro profesor tuvo que cubrir su materia. Ninguno de sus colegas supo darme información sobre su paradero, no dejó ninguna dirección. ¿Dónde ha estado?Hubo una pausa en la que Hagrid la miró desconcertado con su ojo recién destapado. Harry casi podía escuchar su cerebro trabajando furiosamente.-Yo...yo estuve... descansando por cuestiones de salud- contestó.-Cuestiones de salud- repitió la Profesora Umbridge. Su ojos recorrieron la decolorada e hinchada cara de Hagrid, sangre de dragón goteando suave y silenciosamente en su saco-. Ya veo.-Sí- agregó Hagrid-, un poco de...de aire fresco, sabe...-Sí, como guardabosque el aire fresco debe ser un poco difícil de conseguir-. comentó Umbridge dulcemente. La pequeña parte de la cara de Hagrid que no estaba negra o púrpura, se sonrojó. -Bueno...un cambio de escenario, sabe...-¿Escenario de montaña?- preguntó Umbridge en un segundo."Ella sabe", pensó Harry con desesperación.-¿Montañas?- repitió Hagrid, pensando rápidamente-. No, el sur de Francia para mí. Un poco de sol...y mar.-¿De veras?- insistió Umbridge-. No está muy bronceado.-Sí...bueno...mi piel es bastante sensible- dijo Hagrid intentando sonreír. Harry se dio cuenta de que le faltaban dos dientes.Umbridge lo miró con frialdad; su sonrisa se desvaneció. Entonces se acomodó el bolso de mano en el brazo y comentó:-Por supuesto, tendré que informar sobre su tardanza al Ministerio.-Claro- aceptó Hagrid asintiendo.-Debe saber, además, que como Gran Inquisidora es mi desafortunado pero necesario deber inspeccionar a mis compañeros Profesores. Así que supongo que nos encontraremos otra vez muy pronto.Se dio vuelta súbitamente y caminó hasta la puerta.-¿Nos está inspeccionando?- preguntó Hagrid con una expresión vacía en el rostro viéndola marchar.-Oh, sí- afirmó Umbridge suavemente, mirándolo desde la puerta con la mano en el picaporte-. El Ministerio esta determinado a sacar cualquier Profesor que sea insatisfactorio. Hagrid, buenas noches.Se fue, cerrando la puerta con un golpe. Harry intentó quitarse la capa pero Hermione lo tomó de la muñeca.-Todavía no- susurró en su oído-, puede que continúe allí.Hagrid parecía pensar lo mismo porque cruzó la habitación y corrió la cortina una pulgada o dos.-Está regresando al castillo- murmuró en voz baja-. Maldición...¿está inspeccionando de verdad?-Si- contestó Harry, quitándose la capa-. Trelawney ya está a prueba...-¿Mmm...que clase de cosas estás planeando para hacer en clase, Hagrid?- preguntó Hermione.-Oh, no te preocupes por eso, tengo una gran cantidad de lecciones planificadas- la tranquilizó Hagrid entusiasmado, recogiendo su bistec de dragón de la mesa y pegándoselo al ojo otra vez-. He estado reservando un par de criaturas para sus TIMOS, esperen y verán, son algo muy especial.-Emm...¿Especiales en que forma?- inquirió Hermione tentativamente.-No les diré- contestó Hagrid feliz-. No quiero arruinarles la sorpresa.-Mira, Hagrid- señaló Hermione con urgencia-, la Profesora Umbridge no estará feliz si llevas algo peligroso a clase.-¿Peligroso?- expresó Hagrid, muy divertido-. No seas tonta, ¡No les daría nada peligroso! Quiero decir, claro, pueden cuidarse a si mismos...-¡Hagrid, tienes que pasar la inspección de Umbridge, y para eso sería mejor que nos enseñaras a cuidar Porlocks, o como saber la diferencia entre Knarls y erizos, cosas así!- aconsejó Hermione seriamente. -Pero eso no es muy interesante, Hermione- replicó Hagrid-. Las cosas que tengo son más sorprendentes. He estado criándolos por años y creo que tengo el único rebaño doméstico de Gran Bretaña-.-Hagrid...por favor...insistió Hermione, con verdadera desesperación en la voz-, Umbridge estará buscando cualquier excusa para deshacerse de los profesores que ella crea son cercanos a Dumbledore. Por favor, Hagrid, enséñanos algo aburrido que pueda aparecer en los TIMOS.Pero Hagrid se limitó a bostezar y mirar con un solo ojo la formidable cama en la esquina de la cabaña.-Escuchen, ha sido un largo día y ya es tarde- dijo palmeando gentilmente el hombro de Hermione de forma que sus rodillas se aflojaron y cayó al suelo con un ruido seco-. Oh,..Lo siento...- la levanto por el cuello de su túnica-. Mira, no te preocupes por mí, te prometo que tengo algo realmente bueno planeado para sus lecciones ahora que he regresado...ahora es mejor que regresen al castillo, ¡y no se olviden de borrar sus huellas!-No creo que lo hayas convencido- comentó Ron un rato después cuando, habiéndose asegurado que no había moros en la costa, entraron en el castillo cruzando la nieve sin dejar rastro gracias al hechizo Obliteration que Hermione estaba haciendo a medida que caminaban.-Entonces iré mañana nuevamente- aseveró Hermione decidida-. Planearé las clases por él si es necesario. ¡No me importa si Umbridge saca a Trelawney pero no se va a deshacer de Hagrid!"

jueves, enero 26, 2006

CAPÍTULO 21

CAPÍTULO 21

El ojo de la serpiente
La mañana del domingo, Hermione emprendió el camino de regreso a la cabaña de Hagrid a través de dos pies de nieve. Harry y Ron quisieron ir con ella, pero su montaña de tarea había alcanzado niveles alarmantes nuevamente, así que permanecieron a regañadientes en la sala común, intentando ignorar los alegres gritos que llegaban en el aire desde el exterior, donde los estudiantes disfrutaban patinando en el lago congelado, deslizándose y, lo peor de todo, hechizando bolas de nieve para golpear las ventanas de la torre de Gryffindor. -¡Epa!- bramó Ron, perdiendo la paciencia finalmente y asomando su cabeza por la ventana-. ¡Soy prefecto y si otra bola de nieve golpea esta ventana.....AY!Retiró la cabeza repentinamente, su cara cubierta de nieve. -Son Fred y George- aseveró amargamente, cerrando la ventana detrás de él. Hermione regresó de la cabaña de Hagrid poco antes del almuerzo, temblando ligeramente y con la túnica empapada hasta las rodillas.-¿Y?- cuestionó Ron, levantando la mirada cuando ella entró-. ¿Ya planificaste todas sus lecciones? Bueno, hice el intento-respondió embotada, hundiéndose en una silla junto a Harry. Sacó su varita e hizo un pequeño y complicado movimiento para que saliera aire caliente de la punta; entonces la apuntó a su túnica, que comenzó a emitir vapor a medida que se secaba-. No se encontraba allí cuando llegue, estuve tocando por lo menos media hora sin parar. Y luego salió cojeando del bosque.Harry gimió. El bosque prohibido estaba rebosante con la clase de criaturas que con seguridad podrían lograr que despidieran a Hagrid.-¿Que está escondiendo ahí? ¿Lo dijo?- preguntó Harry.-No- contestó Hermione sintiéndose miserable-. Dice que quiere que sea una sorpresa. Traté de explicarle acerca de Umbridge, pero no lo entiende. Continuó diciendo que nadie en su sano juicio preferiría estudiar Knarls que Quimeras. Oh, no creo que tenga una Quimera- agregó ante la apariencia consternada en los rostros de Harry y Ron-, pero no porque no lo haya intentado, si nos guiamos por lo que dijo acerca de lo difícil que era conseguir huevos... no sé cuantas veces le aconsejé que seria mejor seguir el plan de Grubbly-Plank, pero honestamente no creo que haya escuchado ni la mitad de lo que hablé. Está de un humor raro, ya saben. Todavía no dice cómo se hizo esas heridas...La reaparición de Hagrid en la mesa de los profesores en el desayuno la mañana siguiente no fue recibida con entusiasmo por todos los estudiantes. Algunos, como Fred, George y Lee, rugieron con regocijo y corrieron a toda velocidad por el pasillo entre las mesas de Gryffindor y Hufflepuff para estrechar las enormes manos de Hagrid; otros, como Parvati y Lavender, intercambiaron miradas sombrías y sacudieron sus cabezas. Harry sabía que muchos preferían las lecciones de la profesora Grubbly Plank, y lo peor de todo era que una parte de él, pequeña e imparcial, sabía que tenían buenas razones; la idea que la profesora Grubbly Plank tenía de una clase interesante no era una donde existiera el riesgo de que alguien se pudiera romper la cabeza. El martes, bien abrigados contra el frío y con cierta aprehensión, Harry, Ron, y Hermione se dirigieron a clase con Hagrid. Harry estaba preocupado, no solo acerca de lo que Hagrid habría decidido enseñarles, sino también por cómo el resto de la clase, particularmente Malfoy y compañía, se comportarían si Umbridge estaba observándolos. Sin embargo, la Gran Inquisidora no fue vista por ningún lado mientras luchaban por caminar a través de la nieve hacia Hagrid, quien estaba de pie esperándolos en los límites del bosque. No presentaba una imagen alentadora; los hematomas que habían sido púrpura la noche del sábado estaban ahora teñidos de verde y amarillo y algunas de sus heridas todavía parecían sangrar. Harry no podía entender esto: ¿acaso Hagrid había sido atacado por alguna clase de criatura cuya veneno impedía a las heridas cicatrizar?. Y como para completar la nefasta escena, Hagrid estaba cargando sobre su hombro lo que parecía ser la mitad de una vaca muerta. -¡Hoy trabajaremos aquí !- gritó Hagrid feliz a los primeros estudiantes que se acercaban, sacudiendo con fuerza su cabeza hacia atrás, hacia los árboles oscuros detrás de él-.¡Un poco mas abrigado!. De cualquier manera, prefieren la oscuridad......-¿Qué prefiere la oscuridad?- Harry escucho a Malfoy decirle abruptamente a Crabbe y Goyle, con vestigios de pánico en la voz-. ¿Qué dijo que prefería la oscuridad...... lo escucharon? Harry recordaba la única ocasión en la que Malfoy había entrado al Bosque antes de ahora; tampoco había sido muy valiente entonces. Sonrió para si mismo; después del partido de Quidditch cualquier cosa que disgustara a Malfoy estaba bien para él. -¿Listos?- preguntó Hagrid animadamente, mirando a la clase-. Correcto, bien, he estado reservando una excursión al interior del bosque para su quinto año. Pensé que podríamos ir a ver estas criaturas en su hábitat natural. Ahora, lo que vamos a estudiar hoy es bastante raro. Creo que probablemente soy la única persona en Inglaterra que ha podido entrenarlos.-Y está seguro que están entrenados, ¿verdad?- preguntó Malfoy, el pánico en su voz aún mas pronunciado-. No sería la primera vez que trajera cosas salvajes a la clase, ¿verdad?Los Slytherins murmuraron su acuerdo y algunos Gryffindors también lucían como si pensaran que Malfoy tenía razón. -Por supuesto que están entrenados- respondió Hagrid, frunciendo el entrecejo y acomodando la res muerta un poco mas arriba en sus hombros. -¿Y qué le pasó a su cara?- interrogó Malfoy. -¡Ocúpate de tus propios asuntos!- replicó Hagrid iracundo-. ¡Ahora, si ya han terminado de hacer preguntas estúpidas, síganme!Se volteó y camino a grandes zancadas directo hacia el Bosque. Nadie parecía muy dispuesto a seguirlo. Harry hecho un vistazo hacia Ron y Hermione, quienes suspiraron pero asintieron, y los tres siguieron a Hagrid, guiando al resto de la clase. Caminaron por cerca de diez minutos hasta que llegaron a un lugar donde los árboles estaban tan unidos que el espacio era oscuro como el crepúsculo y no había ni rastro de nieve en el terreno. Con un gruñido, Hagrid depositó la media res en el suelo, retrocedió, y volteo a mirar a su clase, la mayoría de los cuales gateaban de árbol en árbol hacia él, mirando en derredor nerviosamente, como si esperaran ser atacados en cualquier momento.-Reúnanse, reúnanse- los animó Hagrid-. Ahora van a ser atraídos por el olor de la carne pero voy a llamarlos de todas maneras, porque les gustará saber que soy yo...Se giró, sacudió su cabeza llena de maleza para quitarse el cabello de la cara y dio un extraño chillido que resonó a través de los árboles como el llamado de algún ave monstruosa. Nadie rió; la mayoría se veían demasiado asustados para emitir algún sonido. Hagrid lanzó el agudo grito otra vez. Paso un minuto en el cual la clase continuó mirando nerviosamente sobre sus hombros y alrededor de los árboles tratando de echar un vistazo a lo que fuera que iba a venir. Y entonces, cuando Hagrid sacudía su cabellos por tercera vez y expandía su enorme pecho, Harry dio un codazo a Ron y apunto hacia un espacio oscuro entre dos árboles retorcidos. Un par de vacíos ojos, blancos y brillantes, se agrandaban en la oscuridad y un momento después una cabeza como de dragón, con el cuello y el cuerpo esquelético de un gran caballo, negro y alado, salió de la oscuridad. Examinó a la clase por unos segundos, agitando su larga cola negra, luego encorvó la cabeza y empezó a rasgar la carne de la res muerta con sus afilados colmillos. Una gran ola de alivio cayó sobre Harry. Aquí estaba por fin la prueba de que no había imaginado estas criaturas, que eran reales: Hagrid también sabía de ellas. Miró con impaciencia a Ron, pero éste continuaba mirando fijamente alrededor de los árboles y luego de algunos segundos, murmuró:-¿Por qué Hagrid no llama otra vez?La mayoría de sus compañeros de clase tenían expresiones tan llenas de nerviosismo y confusa expectación como la de Ron y continuaban mirando a todas partes excepto al caballo parado cerca de ellos. Sólo había otras dos personas que parecían ser capaces de verlos: un greñudo muchacho de Slytherin parado justo detrás de Goyle quien miraba al caballo comer con una expresión de disgusto en su cara, y Neville, cuyos ojos seguían el movimiento de la larga cola negra. -¡Oh, aquí viene otro!- exclamó Hagrid orgullosamente, cuando un segundo caballo negro emergió de los oscuros árboles, plegó orgulloso sus coriáceas alas mas cerca de su cuerpo y sumergió su cabeza en la carne.-Ahora... levanten sus manos, ¿quien puede verlos?Inmensamente satisfecho de sentir que por fin iba a entender el misterio de estos caballos, Harry levanto su mano. Hagrid asintió. -Sí... sí, sabía que tú podrías, Harry- expresó seriamente-. Y tú también Neville, ¿eh? Y....... -Discúlpeme- intervino Malfoy con voz burlona-, pero ¿qué exactamente se supone que estamos viendo? Por toda respuesta, Hagrid señaló la carcasa de la res muerta en el suelo. La clase entera la miro por algunos segundos, luego varias personas murmuraron y Parvati lanzo un chillido. Harry entendía por qué: trozos de carne arrancándose a si mismos de los huesos y desvaneciéndose en el aire tenía que verse muy extraños en realidad. -¿Qué lo está haciendo?- exigió Parvati con voz aterrorizada, ocultándose detrás del árbol más próximo-. ¿Qué está comiéndoselo?-Thestrals- explicó Hagrid orgullosamente y Hermione soltó un suave ¡Oh! de comprensión en los hombros de Harry-. Hogwarts tiene una manada entera aquí. Ahora, ¿quién sabe....? -¡Pero si son de muy, muy mala suerte!- interrumpió Parvati, luciendo alarmada-. Se supone que traen toda clase de desventuras a las personas que los ven. La Profesora Trelawney me lo dijo una vez.-No, no, no- aclaró Hagrid riéndose-, eso es sólo superstición, eso es, no son de mala suerte, ¡son muy listos y útiles! Por supuesto, este grupo no tiene mucho trabajo, tan sólo jalar los carruajes de la escuela, a menos que Dumbledore haga un largo viaje y no quiera aparecerse..... y aquí hay otro par, miren.... Otros dos caballos salieron lentamente de entre los árboles, uno de ellos pasando muy cerca de Parvati, quien tembló y se acercó aún más al árbol, diciendo:-¡Creo que sentí algo, creo que está cerca de mí!-No se preocupen, no los lastimarán- los tranquilizó Hagrid pacientemente-. Bien, ¿ahora quién puede decirme por qué algunos de ustedes pueden verlos y otros no?Hermione levanto la mano. -Adelante- dijo Hagrid, girando radiante hacia ella. -Las únicas personas que pueden ver los Thestrals- explicó- son aquellas que han visto la muerte.-Eso es exactamente correcto- aseveró Hagrid solemnemente- diez puntos para Gryffindor. Ahora, los Thestrals.......-Hem,hem.La Profesora Umbridge había llegado. Estaba parada a algunos pies de Harry, vistiendo nuevamente su sombrero y capa verdes, su portapapeles listo. Hagrid, quien nunca había escuchado la fingida tos de Umbridge antes, estaba mirando con cierta preocupación al Thestral mas cercano, evidentemente bajo la impresión de que había hecho ese sonido. -Hem, hem.-¡Oh, hola!- saludó Hagrid sonriendo, una vez localizado el origen del ruido. -¿Recibió la nota que le envié esta mañana a su cabaña- preguntó Umbridge, en la misma voz alta y pausada que había empleado previamente, como si se dirigiera a alguien extranjero y muy lento- diciéndole que iba a inspeccionar su clase?-Oh. Sí- respondió Hagrid radiante-. ¡Me alegra que haya encontrado el lugar correcto! Bueno, como puede ver......o, no sé.....¿puede?, hoy estamos estudiando los Thestrals.-¿Disculpe?- exclamó Umbridge fuertemente, ahuecando su mano sobre su oído y frunciendo el ceño-. ¿Qué dijo?Hagrid lucía un tanto confundido. -Eh......¡Thestrals!- expresó en voz alta- Caballos grandes... eh.... alados, ya sabe.Agitó sus gigantescos brazos confiadamente. La Profesora Umbridge levanto sus cejas y murmuró mientras hacia una nota en su portapapeles, "tiene... que... recurrir... a... simple... lenguaje... de... señas..." -Bien... de todas maneras...-continuó Hagrid, girándose hacia la clase y aún luciendo un poco confundido-. ¿Eh... qué estaba diciendo?-Parece... tener... poca... memoria... a... corto... plazo...- murmuró Umbridge, lo suficientemente alto para que la escucharan todos. Draco Malfoy lucía como si la Navidad hubiera llegado un mes más temprano; Hermione, por otra parte, se había puesto escarlata con la ira reprimida. -Ah, sí- murmuró Hagrid, lanzando una desconfiada mirada al portapapeles de la Profesora Umbridge, pero continuando valientemente-. Sí, iba a contarles cómo conseguimos la manada. Pues bien, empezamos con un macho y cinco hembras. Éste- acarició al primer caballo que había aparecido- se llama Tenebroso, es mi favorito, el primero que nació en el bosque.-¿Esta consciente- dijo Umbridge en voz alta, interrumpiéndolo- de que el Ministerio de Magia ha clasificado a los Thestrals como "peligrosos"? El corazón de Harry se hundió como una piedra, pero Hagrid se limitó a lanzar una risita. -¡Los Thestrals no son peligrosos! Está bien, puede que les lancen un mordisco si realmente los molestan........ -Muestra... signos... de ... placer... ante... la... idea... de... violencia..- murmuró Umbridge, garabateando en su portapapeles otra vez. -¡No... vamos!- exclamó Hagrid, luciendo un poco ansioso ahora-. A lo que me refiero es a que un perro también la morderá si lo molesta, ¿verdad?....pero los Thestrals sólo han adquirido esa mala reputación por todo ese asunto de la muerte..... la gente habitualmente creía que eran de mal augurio, ¿cierto? Sólo era que no entendían, ¿o no?Umbridge no contestó; terminó de escribir su ultima nota, luego levantó la vista hacia Hagrid y comentó, nuevamente de un modo fuerte y lento-Por favor, continúe enseñando como acostumbra. Voy a caminar- hizo la mímica de caminar. Malfoy y Pansy Parkinson estaban riéndose en silencio- entre los estudiantes- señaló alrededor a los miembros de la clase- y hacerles preguntas-. apuntó hacia su boca para indicar que iba a hablar. Hagrid la miro, clara y completamente perdido, sin comprender por qué Umbridge actuaba como si él no entendiera inglés. Ahora, Hermione tenía lágrimas de furia en los ojos. -¡Bruja, maldita bruja!- susurro, mientras Umbridge se dirigía hacia Pansy Parkinson-.Sé lo que estás haciendo, horrible, loca, viciosa.-Erm... de cualquier manera- habló Hagrid, claramente luchando por recobrar el curso de su clase-. Entonces....Thestrals. Sí. Bien, hay cantidad de cosas buenas relacionadas con ellos...-¿Encuentra que puede entender al Profesor Hagrid cuando habla?- preguntó la Profesora Umbridge a Pansy Parkinson con voz resonante.Como Hermione, Pansy tenía lágrimas en los ojos, pero eran lágrimas de risa; de hecho, su respuesta fue casi incoherente porque estaba tratando de suprimir sus carcajadas.-No... porque... bueno... parece gruñir....la mayor parte del tiempo...Umbridge garabateó en su portapapeles. Las pocas partes no lastimadas de la cara de Hagrid se sonrojaron, pero trato de continuar como si no hubiera escuchado la respuesta de Pansy. -Eh... sí... cosas buenas acerca de los Thestrals. Bien, una vez que son amansados, como este grupo, nunca te perderás de nuevo. Tienen un gran sentido de la orientación, sólo díganles a donde quieren ir.......-Asumiendo que pueden entenderte, desde luego- lo interrumpió Malfoy, y Pansy Parkinson colapsó en un renovado ataque de risa. La profesora Umbridge les sonrió indulgentemente y luego se dirigió a Neville. -Usted puede ver los Thestrals, Longbottom, ¿no es así?- le preguntó. Neville asintió. -¿A quién vio morir?- volvió a preguntar, con tono indiferente. -Mi... mi abuelo- respondió Neville. -¿Y qué piensa de ellos?- insistió, moviendo su regordeta mano hacia los animales, los cuales para ese momento habían convertido en huesos una gran parte de la res muerta. -Erm- vaciló Neville nerviosamente lanzando una mirada a Hagrid-. Bueno, ellos son... eh.... están bien...-Los... estudiantes... están... demasiado... intimidados... para... admitir... que... tienen... miedo...- murmuró Umbridge, haciendo otra nota en su portapapeles. -¡No!- exclamó Neville, desconcertado-. ¡No, no les tengo miedo...!-Está bien- dijo Umbridge, palmoteando a Neville en el hombro con lo que evidentemente tenía la intención de que fuera una sonrisa comprensiva, aunque a Harry le pareció más una mirada maliciosa-. Bueno Hagrid- se giró para contemplarlo nuevamente, hablando una vez más con esa voz fuerte y lenta-, creo que he conseguido suficiente información para continuar... recibirá- hizo la mímica de tomar algo del aire frente de ella- los resultados de su inspección en diez días- señaló al portapapeles. Levantó diez pequeños y regordetes dedos y luego, sonriendo bajo su sombrero verde con una mueca aún más parecida a la de un sapo que antes, se alejó de ellos, dejando a Malfoy y Pansy Parkinson muertos de la risa, a Hermione temblando de furia, y a Neville confuso y desconcertado. ***-¡Esa asquerosa, mentirosa, retorcida, vieja gárgola!- gritó Hermione media hora más tarde, cuando se dirigían de regreso al castillo a través de los canales que habían hecho en la nieve más temprano-. ¿Se dan cuenta de lo que está planeando? Es su opinión acerca de los semihumanos otra vez......está haciendo parecer a Hagrid como una especie de Troll, sólo porque tuvo como mamá a una gigante...... y oh, no es justo, no estuvo mal la clase después de todo......quiero decir, estaría bien si hubieran sido Escregutos de Cola Explosiva otra vez, pero los Thestrals están bien.....de hecho, para ser Hagrid, ¡están realmente muy bien!-Umbridge comentó que eran peligrosos- declaró Ron. -Bueno, es como dijo Hagrid, pueden cuidarse solos- replicó Hermione con impaciencia-, y supongo que una profesora como Grubbly-Plank no los mostraria antes del nivel N.E.W.T., pero, bueno, son muy interesantes, ¿verdad? ¡La manera en que algunas personas pueden verlos y otras no! Ojalá que pudiera.-¿En verdad?- le pregunto Harry, reservado.Ella lo miró repentinamente horrorizada-Oh Harry.....lo lamento........no, por supuesto que no....... fue realmente estúpido lo que dije... -Está bien- la calmó rápidamente- no te preocupes...-Estoy sorprendido de que tantas personas los hayan podido ver- intervino Ron-.Tres en una clase.-Si, Weasley, precisamente nos estábamos preguntando- dijo una voz maliciosa. Sin ser escuchados debido a que la nieve amortiguaba sus pasos, Malfoy, Crabbe y Goyle estaban caminando justo detrás de ellos-. ¿Crees que si vieras a alguien morir serías capaz de distinguir mejor la Quaffle?Crabbe, Goyle y él rieron a carcajadas mientras pasaban delante de ellos en su camino hacia el castillo y comenzaban a cantar el coro de "Weasley es nuestro rey". Las orejas de Ron se pusieron escarlata. -Ignóralos, sólo ignóralos- aconsejó Hermione, sacando su varita y ejecutando nuevamente el hechizo para producir aire caliente, de forma que pudiera derretir la nieve y lograr un sendero más sencillo entre ellos y los invernaderos. *** Diciembre llegó, trayendo más nieve y una auténtica avalancha de tareas para los de quinto año. Los deberes de prefectos de Ron y Hermione se volvieron mas pesados a medida que se acercaba la Navidad. Fueron llamados para supervisar la decoración del castillo: "Trata de poner adornos mientras Peeves tiene el otro extremo y trata de estrangularte con el" decía Ron; para vigilar a los de primero y segundo año mientras pasaban sus recesos en el interior debido al frío "Y son unos pequeños mocosos descarados, sabes, nosotros definitivamente no éramos tan groseros en primer año" seguía quejándose; y para patrullar los corredores por turnos junto a Argus Filch, quien sospechaba que el espíritu de las fiestas podía mostrarse en una epidemia de duelos entre magos. Estaban tan ocupados que Hermione había parado de tejer sombreros para los elfos y estaba preocupada por ellos. -¡Todos esos pobres elfos que no he liberado aún, tienen que quedarse aquí durante la Navidad porque no hay suficientes sombreros!Harry, quien no había tenido el corazón para decirle que Dobby estaba tomando todos los gorros que hacia, se inclinó sobre su ensayo de Historia de la Magia. En todo caso, no quería pensar en la Navidad. Por primera vez desde que estaba en la escuela, quería pasar la Navidad lejos de Hogwarts. Entre su suspensión en el Quidditch y la preocupación de si Hagrid iba a ser puesto a prueba o no, por el momento se sentía muy resentido con el lugar. La única cosa que realmente esperaba eran las reuniones del AD y tendrían que suspenderse durante las vacaciones, pues casi todos miembros del grupo iban a pasar esta época con sus familias. Hermione iba a esquiar con sus padres, algo que realmente sorprendió a Ron, quien nunca había oído de Muggles sujetando trozos de madera a sus pies para deslizarse por las montañas. Ron, mientras tanto, iba a la madriguera. Harry estuvo envidioso durante días antes que Ron le dijera, en respuesta a una pregunta de Harry sobre cómo iba a irse a casa para Navidad: -¡Pero tú vienes también! ¿No te lo dije? ¡Mamá escribió y me pidió que te invitara hace semanas!Hermione puso los ojos en blanco, pero el espíritu de Harry se alegró: la idea de pasar Navidad en la madriguera era verdaderamente maravillosa, sólo levemente estropeada por el sentimiento de culpa de no poder pasar las fiestas con Sirius. Se preguntó si le sería posible persuadir a la Señora Weasley de invitar también a su padrino para las festividades, pero aparte del hecho que dudaba que Dumbledore le permitiera abandonar Grimmauld Place, no podía evitar pensar que ella no lo aceptaría; continuamente estaban en disputas. Sirius no se había comunicado con Harry desde su última aparición en el fuego, y aunque éste sabía que con Umbridge vigilando constantemente no sería sabio contactarlo, no le gustaba el pensamiento de Sirius solo en la vieja casa de su madre, quizás compartiendo una única galleta con Kreacher. Harry llegó temprano al Cuarto del Requisito para la ultima reunión del AD antes de las vacaciones, y se alegró mucho de haberlo hecho, porque cuando las antorchas se encendieron vio que Dobby había decorado el lugar por la Navidad. Podría asegurar que el elfo lo había hecho, porque nadie más habría colgado cien adornos dorados del techo, cada uno mostrando una imagen de Harry y con la leyenda "¡QUE TENGAN UNA MUY HARRY NAVIDAD!"Harry apenas alcanzó a quitar los últimos adornos antes que la puerta se abriera y Luna Lovegood entrara, luciendo tan soñadora como siempre. -Hola- saludó vagamente, mirando lo que quedaba de las decoraciones-. Son lindas, ¿las pusiste tú? -No- respondió Harry-, fue Dobby, el elfo doméstico.-Muérdago- murmuró Luna soñadoramente, señalando a un largo racimo de bayas blancas localizado casi sobre la cabeza de Harry. Él saltó lejos de ellas-. Bien pensado- continuó Luna seriamente-. Comúnmente están infestados con NarglesHarry se salvó de la necesidad de preguntar que eran Nargles por la llegada de Angelina, Katie y Alicia. Las tres sin aliento y con mucho frío. -Bien- declaró Angelina, quitándose su túnica y tirándola en una esquina-, te reemplazamos. -¿Reemplazarme?- inquirió Harry. -A ti, a Fred y a George- explicó ella con impaciencia-. ¡Hemos conseguido otro buscador!-¿Quien?- preguntó Harry rápidamente. -Ginny Weasley- contestó Katie. Harry se quedó con la boca abierta. -Si, lo sé- dijo Angelina, sacando la varita y flexionando el brazo-. Pero es muy buena en realidad. Nada comparada contigo, desde luego- comentó lanzándole una mirada asesina-, pero como no podemos tenerte...Harry mordió la réplica que ansiaba pronunciar. ¿Acaso se imaginaba, por un instante, que no lamentaba su expulsión del equipo cientos de veces más que ella?-¿Y qué hay acerca de los golpeadores?- preguntó, tratando de mantener su voz normal. -Andrew Kirke- mencionó Alicia sin entusiasmo- y Jack Sloper. Ninguno de los dos son brillantes, pero comparados con el resto de idiotas que aparecieron...La llegada de Ron, Hermione, y Neville acabó con esta deprimente discusión y en cinco minutos, la habitación estaba lo suficientemente llena como para evitar que Harry continuara viendo las ardientes miradas de reproche de Angelina. -Bien- comenzó, llamándolos al orden-. Pensé que esta noche deberíamos repasar las cosas que hemos hecho, ya que es la ultima reunión previa a las fiestas y no tiene caso empezar con algo nuevo justo antes de unas vacaciones de tres semanas. -¿No vamos a hacer nada nuevo?- exclamó Zacharias Smith, con un susurro de contrariedad lo suficientemente fuerte para que se escuchara a través de la habitación-. Si hubiera sabido eso, no habría venido...-En ese caso, estamos realmente apesadumbrados de que Harry no te lo haya dicho- declaró Fred en voz alta.Variar personas emitieron una risilla disimulada. Harry observó que Cho reía y sintió la familiar sensación de tirón en su estomago, como si hubiera perdido un paso bajando las escaleras. -Podemos practicar en parejas- propuso Harry-. Empezaremos con el Hechizo Inmovilizador sólo por diez minutos; luego podemos sacar los cojines e intentar Aturdimiento otra vez. Todos se separaron obedientemente, Harry fue compañero de Neville como de costumbre. Pronto el salón estuvo repleto de intermitentes gritos de ¡Impedimenta!. Las personas se congelaban por un minuto o algo así, mientras sus compañeros podían observar trabajar a las demás parejas, luego se descongelarían y les tocaría el turno de lanzar el hechizo. Neville había mejorado tanto que estaba irreconocible. Después de un rato, cuando Harry se había descongelado tres veces en fila , hizo que Neville se uniera a Ron y Hermione para así poder caminar alrededor del cuarto y observar a los demás. Cuando pasó junto a Cho, ella le sonrió; Harry resistió la tentación de pasar a su lado muchas veces más. Después de diez minutos con el Hechizo Inmovilizador, esparcieron los cojines por el piso de la habitación y empezaron a practicar Aturdimiento. El espacio era demasiado reducido como para permitir que todos trabajaran en este hechizo al mismo tiempo, así que la mitad del grupo observaba los otros por un rato y luego se intercambiaban. Harry se sentía muy orgulloso de si mismo mientras los veía practicar. Era cierto, Neville había aturdido a Padma Patil en vez de Dean, a quien estaba apuntando, pero era un fallo menos grande de lo habitual, y todos los demás habían hecho un gran progreso. Al final de la hora, Harry llamó a un alto. -Lo están haciendo realmente bien- comentó mirándolos-. Cuando regresemos de las vacaciones podemos empezar a hacer algunas de las cosas grandes......quizás incluso un Patronus.Hubo un murmullo de entusiasmo. El cuarto comenzó a vaciarse por las parejas y tríos habituales; la mayoría le deseó a Harry una Feliz Navidad cuando se iban.. Sintiéndose alegre, recogió los cojines con Ron y Hermione y los apiló ordenadamente en un lugar apartado. Sus amigos partieron antes; Harry se retrasó un poco porque Cho todavía se encontraba ahí y esperaba recibir una felicitación de ella. -No, ve tú- la escuchó decir a su amiga Marieta, y su corazón dio una sacudida que pareció llevarlo hasta el lugar de su manzana de Adan. Pretendió estar enderezando la pila de cojines. Estaba seguro que ahora estaban solos y esperó a que ella hablara. En vez de eso escuchó una fuerte aspiración. Se giró y observó a Cho de pie en medio del cuarto, lágrimas corriendo por su rostro. -¿Que...?No sabia que hacer. Ella estaba de pie ahí, simplemente llorando en silencio. -¿Qué te pasa?- preguntó suavemente. Ella sacudió la cabeza y limpió las lágrimas con su manga.-Lo siento, supongo que... es solo que... aprender todas estas cosas... me hace sentir... pensar en que... si él las hubiera sabido... seguiría vivo. El corazón de Harry se hundió de nuevo a su lugar y se asentó en un lugar cerca de su ombligo. Debía haberlo sabido. Quería hablar de Cedric. -Él conocía este tipo de cosas, era realmente bueno en ellas o nunca podría haber llegado al centro del laberinto. Pero si Voldemort realmente quiere matarte, no tienes oportunidad.Ella hipo al escuchar el nombre de Voldemort, pero miro a Harry sin vacilar. -Tu sobreviviste cuando eras solo un bebé- le dijo. -Sí, bien- expresó Harry fatigado , moviéndose hacia la puerta-, no sé por qué, tampoco nadie más, no es algo por lo que sentirse orgulloso.-¡Oh, no sigas!- exclamó Cho, sonando triste otra vez-. Siento mucho trastornar todo así... no fue mi intención...Hipo nuevamente. Era muy bonita aun cuando sus ojos estaban rojos e hinchados. Harry se sintió miserable. Habría estado tan contento con sólo un Feliz Navidad... -Sé que debe ser horrible para ti- continuó ella, limpiando sus ojos con la manga otra vez-. Yo mencionando a Cedric, cuando tú lo viste morir... supongo que sólo quieres olvidarte de eso... Harry no dijo nada ante esto; era cierto, pero se sentía mal al decirlo. -Eres muy buen maestro, sabes- afirmó Cho, con una sonrisa aguada-. Nunca había sido capaz de aturdir algo antes.-Gracias- replicó Harry torpemente. Se miraron el uno al otro durante un buen tiempo. Harry sentía un gran deseo de salir corriendo de la habitación, y al mismo tiempo una imposibilidad de mover sus pies. -Muérdago- musitó Cho quedamente, apuntando el techo sobre su cabeza. -Sí- dijo Harry. Su boca estaba muy seca-. Aunque probablemente esté lleno de Nargles.-¿Qué son Nargles? -Ni idea- confesó Harry. Ella se había acercado. Su cerebro parecía haber sido aturdido-. Tendrías que preguntarle a Loony.....Luna, quiero decir.Cho emitió un raro sonido mezcla entre sollozo y risa. Ahora estaba aún más cerca de él. Podría haber contado las pecas en su nariz. -Realmente me gustas, Harry. No podía pensar. Una sensación de hormigueo estaba recorriendo todo su cuerpo, paralizando sus brazos, piernas y su cerebro. Ella estaba demasiado cerca. Podía ver cada lágrima aferrada a sus pestañas.***Regresó a la sala común media hora mas tarde para encontrar a Hermione y Ron en los mejores sitios cerca del fuego; casi todos los alumnos se habían ido ya a la cama. Hermione estaba escribiendo una larguísima carta; en realidad había llenado medio rollo de pergamino, el cual colgaba del borde de la mesa .Ron estaba echado muy cerca de la chimenea tratando de terminar su tarea de Transfiguraciones.-¿Qué te retrasó?- le preguntó Ron cuando Harry se sentó en un sillón al lado de Hermione. Éste no contestó. Estaba en estado de shock. La mitad de él ansiaba contarle a Ron y Hermione lo que le acababa de ocurrir, pero la otra mitad quería guardar el secreto hasta llevárselo a la tumba. -¿Estás bien, Harry?- le preguntó Hermione, mirándolo fijamente sobre la punta de su pluma. Harry se encogió de hombros desanimado. La verdad, no sabía si se sentía bien o no.-¿Qué te pasa?- insistió Ron, apoyándose en su codo para poder mirar a Harry más claramente-. ¿Qué te ha ocurrido?Harry realmente no sabía como empezar a contarles lo que le había pasado, y todavía no estaba seguro de si quería contarles. Como había optado por no decir nada, Hermione tomo las manos de Harry.-¿Es algo sobre Cho?- le preguntó con seriedad-. ¿Conversó contigo después de la reunión?Tremendamente sorprendido, Harry asintió con la cabeza. Ron rió disimuladamente, deteniéndose cuando Hermione le hizo una señal con la mirada -¿ Bueno..... er......qué quería ?- preguntó Ron con una falsa voz casual.- Ella - Harry comenzó a decir roncamente; despejó su garganta e hizo otro intento-. Ella.....er...-¿La besaste?- preguntó Hermione enérgicamente.Sorprendido por la pregunta, Ron se paró tan rápido que su botella de tinta salió disparada y se desparramó por toda la alfombra, pero haciendo caso omiso de esto, clavó los ojos en Harry con avidez.-¿Y bien?- demandó.Harry miró a Ron, cuya cara tenía una expresión mezcla de curiosidad e hilaridad y luego a Hermione que tenía el ceño fruncido; entonces asintió con la cabeza.-¡ HA! Ron hizo un gesto triunfante con su puño y entró un repiqueteo de risas de varios tímidos chicos de segundo año desde el otro lado. Una renuente sonrisa se extendió por la cara de Harry a ver como Ron se revolcaba por la alfombra.Hermione le dirigió a Ron una mirada de profunda indignación y regresó a su carta.-¿Bien?- preguntó Ron finalmente, contemplando a Harry-.¿Cómo fue eso?Harry lo consideró por un momento.-Húmedo- confesó con sinceridad.Ron hizo un ruido que podría haber indicado júbilo o asco, era difícil decirlo.-Porque ella estaba llorando- aclaró Harry con fuerza.-Oh- murmuró Ron, su sonrisa se desvaneció ligeramente-.¿Eres tan malo besando?- No lo sé- contestó Harry, quien no había considerado esto, e inmediatamente después se sintió bastante preocupado-. Tal vez yo no.... -Por supuesto que no fue por eso- afirmó Hermione distraídamente, sin dejar de garabatear en su carta..-¿Cómo lo sabes?- preguntó Ron en tono agudo.-Porque en estos últimos días Cho se pasa la mitad del tiempo llorando- respondió Hermione vagamente-. Lo hace en las horas de la comida, en los baños, en todas partes.-Pero se podría pensar que unos besos podrían animarla- declaró Ron, sonriendo abiertamente.-Ron- espetó Hermione con voz digna, sumergiendo la punta de su pluma en su tintero-, eres la verruga mas insensible que en mi vida he tenido la desgracia de conocer.-¿Qué se supone que quieres decir con eso?- reclamó Ron indignándose-. ¿Qué las personas tienen que llorar si alguien las besa?-Sí- agregó Harry ligeramente desesperado-.¿Quién lo hace?Hermione miró a los dos con una expresión casi compasiva antes de confrontarlos.-¿No entienden cómo Cho se esta sintiendo por estos días?- les preguntó.-No- dijeron Harry y Ron a un tiempo.Hermione suspiró y dejó su pluma.-Pues bien, obviamente está muy triste porque Cedric murió. Se encuentra confundida porque le gustó Cedric y ahora le gusta Harry, y le cuesta trabajo darse cuenta quien le gusta más, Por otra parte, su conciencia la debe estar acusando, pensando que es un insulto para la memoria de Cedric besarse con otro chico, sin contar con que le debe preocupar todo lo que podrían decir los demás si empezara una relación con Harry. Y probablemente no puede resolver lo que realmente siente hacia Harry porque fue quien estaba con Cedric cuando murió, todo eso es para ella muy confuso y doloroso. Oh, y además tiene miedo que la echen del equipo de Quidditch de Ravenclaw porque ha estado volando muy mal últimamente.Un silencio ligeramente atontado dio la bienvenida al final de este discurso, luego Ron comentó:-Una persona no puede sentir todo eso a la vez, explotaría.-Solamente porque tú tienes el rango emocional de una cucharita no quiere decir que todos tenemos que sentir lo mismo- dijo con malicia Hermione, levantando su pluma otra vez.-Ella fue la que inició todo esto- comentó Harry-. Yo no lo estaba buscando........ simplemente se abalanzó sobre mí y......luego estaba gritando que sentía algo especial por mi..... no supe qué hacer.-No tienes la culpa, compañero- lo consoló Ron, luciendo alarmado ante el mismo pensamiento.-Sólo tenías que ser bueno con ella- dijo Hermione, mirando hacia arriba ansiosamente-.¿Lo fuiste?-Pues bien- declaró Harry, un desagradable calor le avanzaba hacia la cara-, le podía haber palmeado la espaldaHermione miró a Harry como si frenara con dificultad el impulso de poner los ojos en blanco.-Bueno, todo esto pudo haber sido peor- comentó-.¿Vas a verla otra vez?-Tengo que hacerlo, ¿verdad?- replicó Harry-.Tenemos reuniones de AD.-Sabes lo que quiero decir- regañó Hermione con impaciencia.Harry no dijo nada. Las palabras de Hermione abrieron un nuevo panorama de atemorizantes posibilidades. Trató de imaginarse yendo a alguna parte con Cho, a Hogsmeade quizás..... y estando a solas con ella durante unas horas. Por supuesto, debía estar esperando que la invitara a salir luego de lo ocurrido........ el pensamiento hizo que su estómago se retorciera dolorosamente.-Oh, bien- comentó Hermione distante, sepultada en su carta otra vez-, tendrás muchísimas oportunidades para preguntarle.-¿Qué ocurre si no quiere preguntarle?- interrogó Ron, quien había estado vigilando a Harry con una expresión extraordinariamente sagaz en su rostro.-¿No es tonto- replicó Hermione vagamente-. A Harry le gusta Cho desde hace mucho, ¿no es cierto, Harry?No contestó. Era cierto que le gustaba Cho desde hace mucho, pero cada vez que se imaginaba un momento juntos siempre incluían una Cho que disfrutaba contra una Cho que sollozaba incontrolable sobre su hombro.-A todo esto, ¿a quién le estás escribiendo toda una novela?- le preguntó Ron a Hermione, tratando de leer el contenido del pergamino que ahora llegaba a arrastrarse por el piso. Hermione lo saco de su vista y contestó:-Viktor.-¿ Krum?-¿Cuántos otros Víktor conocemos?Ron no dijo nada, pero se le veía malhumorado. Se quedaron en silencio por otros veinte minutos, en los que Ron terminaba su ensayo de Transfiguraciones en medio de muchos bufidos de impaciencia y tachaduras, mientras que Hermione escribía firmemente hasta el final del pergamino, lo enrollaba cuidadosamente y lo sellaba, y Harry se había quedado con la mirada fija en el fuego deseando, más que cualquier otra cosa, que la cabeza de Sirius apareciese allí y le diese algún buen consejo acerca de chicas. Pero el fuego solamente crujía más y más bajo, hasta que las ascuas candentes se desmoronaron en ceniza y, mirando alrededor, Harry vio una vez más que eran los únicos que quedaban en la sala de descanso. -Buenas noches- se despidió Hermione, bostezando ampliamente mientras se encaminaba hacia las escaleras del dormitorio de las chicas.-¿ Qué ve en Krum?- preguntó Ron como reclamando, cuando empezaron a subir hacia el dormitorio de los chicos.-Pues bien- contestó Harry, considerando el asunto-, supongo que el hecho de que sea mayor ¿cierto?, y además es un...un jugador internacional de Quidditch.-Sí, pero aparte de eso- comentó Ron irritado-. Es decir, es un cascarrabias, ¿no es así? -Gran gruñón, hosco- concordó Harry, cuyos pensamientos estaban aún fijos en Cho Se quitaron la ropa y se pusieron los pijamas en silencio; Dean, Seamus y Neville ya estaban dormidos . Harry dejó sus anteojos en su mesa de noche y se tiró en la cama, pero no cerró los doseles que cubrían su cama por los cuatro costados; en su lugar, clavó los ojos en el pequeño espacio de cielo estrellado que se veía a través de la ventana al lado de la cama de Neville. Si hubiera sabido la noche anterior, que en menos de veinticuatro horas habría besado a Cho Chang.-Buenas noches- musitó Ron en un leve gruñido, desde algún lugar a la derecha de Harry.-Buenas noches- contestó Harry.Quizás la próxima vez......si es que había una próxima vez....ella estaría un poquito más feliz. Tenía que haberla invitado a salir; probablemente estaba esperando que lo hiciera y ahora estaría verdaderamente enojada con él......¿o estaría acostada en la cama llorando todavía por Cedric? No sabía qué pensar. La explicación de Hermione, en lugar de aclararlo, hacía todo más complicado de entender."Eso es lo que nos deberían enseñar aquí", pensó, girándose hacia el otro lado, "cómo funciona el cerebro de las chicas........de cualquier modo, sería más útil que Adivinación". Neville resopló en sueños. Una lechuza ululó en la noche, en alguna parte allí afuera.Harry soñó que estaba de regreso en el cuarto de AD. Cho lo acusaba de atraerla allí con falsos pretextos; decía que le había prometido ciento cincuenta Tarjetas de Ranas de Chocolate si se aparecía.Cho le gritaba, "¡Cedric me dio montones de Tarjetas de Ranas de Chocolate, mira!" y sacaba puñados de tarjetas de su túnica y las lanzaba al aire. Entonces se transformó en Hermione, quien le decía, "Se lo prometiste Harry, lo sabes.....creo que lo mejor es que le des algo en su lugar.....¿qué tal tu Saeta de Fuego?". Y Harry gritaba protestando que no podía darle a Cho su Saeta de Fuego porque Umbridge se la había quitado, y que de cualquier manera toda aquella escena era ridícula, pues sólo había venido al cuarto de AD a colocar unos adornos de Navidad que tenían la forma de la cabeza de Dobby. Luego el sueño cambió.Su cuerpo se sentía suave, poderoso y flexible. Se deslizaba entre brillantes barras de metal, cruzando la oscuridad, la piedra fría..estaba aplanado contra el piso, deslizándose sobre su vientre.....estaba oscuro, pero podía ver los objetos a su alrededor brillando con colores extraños y vibrantes......giraba la cabeza.....a primera vista el corredor estaba vacío....pero no......un hombre estaba sentado en el piso más adelante, su mentón inclinado sobre su pecho, su silueta brillando en la oscuridad.Harry sacó la lengua......probó la esencia del hombre en el aire.......estaba vivo pero adormecido......sentado frente a una puerta al final del corredor......Harry se estiró para morder al hombre..pero debía dominar su impulso....tenía un trabajo más importante que hacer....Pero el hombre se estaba moviendo.....una capa de plata cayó de sus piernas mientras saltaba sobre sus pies; y Harry vio su silueta, difusa y vibrante, elevarse sobre él, vio una varita retirarse de un cinturón......no tenía elección....se levantó del suelo y atacó una, dos, tres veces, hundiendo sus colmillos profundamente en la carne del hombre, sintiendo sus costillas astillarse bajo sus mandíbulas, sintiendo el tibio chorro de sangre.......El hombre gritaba de dolor......luego calló.....se desplomó hacia atrás contra la pared.....la sangre salpicada por el piso....Su frente dolía terriblemente......estaba a punto de explotar de dolor....-¡Harry!¡HARRY!Abrió los ojos. Cada pulgada de su cuerpo estaba cubierta de un sudor helado; sus sabanas estaban revueltas a su alrededor como una camisa de fuerza; sentía como si le hubieran aplicado un hierro candente sobre la frente.-¡Harry!Ron estaba de pie sobre él mirándolo tremendamente asustado. Había más figuras al pie de la cama de Harry. Apretó la cabeza con sus manos; El dolor le cegaba; giró sobre si mismo y vomitó sobre la orilla del colchón.-Está realmente enfermo- declaró una voz espantada-.¿Podríamos llamar a alguien?-¡Harry!¡Harry!Tenia que decírselo a Ron, era muy importante que se lo dijera....tomando grandes bocanadas de aire, saltó de la cama, decidido a no vomitar nuevamente, casi medio ciego por el dolor.-Tu papá- jadeó, ensanchando el pecho-. Tu papá ha sido atacado.-¿Qué?- cuestionó Ron desconcertado-¡Tu papá! Ha sido mordido, es grave, había sangre por todas partes.-Me voy a buscar ayuda- exclamó una voz muy asustada, y Harry escuchó ruido de pasos que abandonaban el dormitorio. -Harry.....amigo- dijo Ron desconcertado- sólo....sólo estabas soñando.-No- contradijo Harry furiosamente; era importante que Ron entendiera-.No fue un sueño... no un sueño ordinario....yo estaba ahí.... lo vi....lo hice.Podía escuchar a Seamus y Dean murmurando pero no le importó. El dolor en su frente había disminuido ligeramente, aunque todavía estaba sudando y tiritando febrilmente. Tuvo náuseas nuevamente y Ron retrocedió al instante.-Harry, no estás bien- murmuró Ron tembloroso-. Neville ha salido a buscar ayuda.-¡Estoy bien!- exclamó Harry enfadado mientras se limpiaba la boca en su pijama estremeciéndose incontrolablemente. No me pasa nada malo, es de tu papá de quien tienes que preocuparte....... necesitamos averiguar dónde está......está sangrando como loco.....era una serpiente enorme.Intentó salir de la cama pero Ron lo empujó hacia atrás; Dean y Seamus continuaban cuchicheando cerca de ellos. Si transcurrió un minuto o diez, Harry no lo supo; simplemente se sentó allí tiritando, sintiendo que el dolor de su cicatriz disminuía muy lentamente..... luego escuchó el ruido de pasos apurados provenientes de las escaleras y la voz de Neville otra vez. -Por acá, Profesora.La profesora McGonagall entró apresuradamente en el dormitorio en su traje de noche de tartán, sus lentes encaramados torcidos sobre el puente de su huesuda nariz.-¿Qué ha pasado, Potter? ¿Dónde le duele?Nunca había estado tan complacido de verla; era un miembro de la Orden del Fenix lo que necesitaba en ese momento y no alguien preocupándose acerca de lo que tenía y prescribiéndole pociones inservibles.-Es el papá de Ron- explicó, enderezándose nuevamente-. Ha sido atacado por una serpiente y es grave, lo vi pasar.-¿Cómo que lo vio pasar?- interrogó la Profesora McGonagall, contrayendo sus oscuras cejas..-No lo sé.....estaba dormido y de repente me encontraba allí.....-¿Quiere decir qué lo soñó?-No-contestó Harry iracundo ¿Ninguno lo entendería?-Al principio estaba teniendo un sueño de algo completamente diferente, algo estúpido.......y entonces esto lo interrumpió. Fue real, no lo imaginé. El Señor Weasley estaba dormido en el piso y entonces fue atacado por una serpiente gigantesca. Había mucha sangre, él se desplomó. Alguien tiene que averiguar dónde está.... La profesora McGonagall lo contemplaba horrorizada por debajo de sus anteojos torcidos y no le gustó lo que vio.-¡No miento y no estoy loco!- exclamó Harry, elevando la voz hasta convertirla casi en un grito- Le repito, lo vi suceder.-Le creo, Potter- declaró la Profesora McGonagall de manera concisa-. Póngase su bata rápido..... vamos a ir al despacho del Director.

miércoles, enero 25, 2006



CAPÍTULO 22

Hospital San Mungo para enfermedades y lesiones mágicas

Harry se sintió tan aliviado de que ella lo tomara en serio que no dudo, salto de la cama de inmediato, vistió su túnica y acomodó sus lentes sobre su nariz.-Weasley, usted debe venir también- ordenó la Profesora McGonagall.Siguieron a la profesora McGonagall, pasando al lado de las silenciosas figuras de Neville, Dean y Seamus, afuera del dormitorio, abajo por las escaleras en espiral hasta el interior de la sala común, a través del agujero del retrato de la señora gorda y a lo largo del pasillo iluminado por la luz de la luna. Harry sentía que el pánico en su interior podría desbordarse en cualquier momento; quería correr, gritar por Dumbledore; el Señor Weasley estaba sangrando mientras ellos caminaban tan tranquilamente ¿y si esos colmillos (Harry trato de no pensar “mis colmillos”) estaban envenenados?. Pasaron a la Señora Norris, quien dirigió sus relampagueantes ojos hacia ellos y maulló débilmente, pero la Profesora McGonagall exclamó “Fuera” y la Señora Norris se escabulló entre las sombras. Pocos minutos después alcanzaron la gárgola de piedra que custodiaba la entrada al despacho de Dumbledore.-Fizzing Whizzbee – dijo la Profesora McGonagallLa gárgola cobró vida y saltó hacia un lado; la pared detrás de ella se abrió en dos para revelar una escalera de piedra que se movía constantemente hacia arriba, como una escalera mecánica en espiral. Los tres subieron a la escalera móvil, la pared se cerró tras ellos con un ruido sordo y se movieron hacia arriba en círculos estrechos hasta que alcanzaron una puerta de roble pulido con una aldaba de bronce con forma de grifo (1).Aunque ya pasada de la medianoche se escuchaban voces que venían desde dentro de la habitación. Un definitivo murmullo. Sonaban como si Dumbledore estuviera entretenido al menos con una docena de personas.La profesora McGonagall golpeó tres veces con la aldaba y las voces cesaron abruptamente como si las hubieran apagado. La puerta se abrió por si sola y la Profesora McGonagall guió a Harry y a Ron hacia adentro.El cuarto estaba en penumbra; los extraños instrumentos de plata colocados sobre las mesas estaban quietos y silenciosos, en vez de zumbando y emitiendo bocanadas de humo como era habitual; los viejos directores y directoras de los retratos que cubrían las paredes estaban dormitando en sus marcos. Detrás de la puerta, un magnífico pájaro rojo y dorado del tamaño de un cisne dormía en su percha, con la cabeza bajo el ala. -Oh, es usted, Profesora McGonagall...y...ah.Dumbledore estaba sentado en una silla de respaldo alto detrás de su escritorio; se inclinó hacia delante, al interior del estanque de luz de velas que iluminaba los papeles que se extendían delante de él. Vestía una magnífica túnica bordada en púrpura y oro encima de una camisa de dormir blanco nieve, pero parecía completamente despierto, la penetrante luz de sus ojos azules se clavó atentamente sobre la Profesora McGonagall.-Profesor Dumbledore, Potter ha tenido una.....bueno, una pesadilla- informó la Profesora McGonagall-. Él dice .....-No fue una pesadilla- la interrumpió Harry rápidamente.La Profesora McGonagall miró a Harry frunciendo ligeramente el ceño.-Muy bien, entonces, Potter, cuéntale al Director sobre esto.....-Yo...bueno, estaba dormido...- comenzó Harry e, incluso en su miedo y desesperación por hacer que Dumbledore entendiera, se sentía ligeramente irritado porque el Director no lo miraba sino que examinaba sus propios dedos entrelazados-. Pero no era un sueño ordinario ...esto era real... vi que pasaba ....- Suspiró profundamente-. El papá de Ron, el Señor Weasley, fue atacado por una serpiente gigante.La palabras parecieron retumbar en el aire después que las hubo dicho ,sonando ligeramente ridículas, incluso cómicas . Hubo una pausa durante la cual Dumbledore se recostó y clavó los ojos en el techo, meditando. Ron miraba de Harry a Dumbledore, con el rostro pálido e impactado.-¿Cómo vistes esto?- preguntó Dumbledore calmadamente , todavía sin mirar a Harry.-Bueno ...no sé- contestó Harry, muy enfadado-. ¿Qué importa? Dentro de mi cabeza supongo.....-Me has entendido mal- aclaró Dumbledore, en el mismo tono calmado-. Quiero decir...puedes recordar... hmmmm... ¿en que posición estabas cuando observaste el ataque ? ¿Quizás parado al lado de la víctima, o más bien mirando la escena desde arriba?Fue una pregunta curiosa que hizo que Harry mirara boquiabierto a Dumbledore; era como si éste supiera.....-Yo era la serpiente- contestó- . Lo vi todo desde el punto de vista de la serpiente.Nadie habló durante un momento, luego Dumbledore, mirando a Ron que seguía con el rostro pálido, preguntó en una nueva y más incisiva voz-¿Arthur está seriamente herido?-Sí- respondió Harry enfáticamente. ¿Por qué eran todos tan tercos, no entendían cuanto puede sangrar una persona cuando es perforada por colmillos de esa longitud?¿Y por qué Dumbledore no tenía la cortesía de mirarlo?Pero Dumbledore se levantó, tan rápidamente que hizo que Harry saltara, dirigiéndose a uno de los viejos retratos colgados muy cerca del techo.-¿Everard?- llamó abruptamente-.¡Y tú también, Dilys!Un mago de aspecto cetrino , con un corto flequillo negro y una bruja entrada en años, de bucles plateados, situada en el marco de al lado, ambos sumergidos en lo que parecía el más profundo de los sueños , abrieron sus ojos inmediatamente.-¿Escucharon?- preguntó Dumbledore El mago asintió; la bruja exclamó:-Naturalmente.-El hombre tiene cabello rojo y lentes- informó Dumbledore-. Everard, es necesario que des la voz de alarma, asegúrate que sea encontrado por las personas correctas.Ambos asintieron con la cabeza y se movieron lateralmente fuera de sus marcos, pero en lugar de reaparecer en algún marco vecino (como habitualmente sucede en Hogwarts) ninguno reapareció. Un de los cuadros ahora no contenía otra cosa que un telón de fondo con cortinas oscuras, y el otro un hermoso sillón de cuero. Harry notó que muchos de los otros directores y directoras colgados en las paredes, aunque estaban roncando y babeando de modo muy convincente, continuaban atisbándolo furtivamente por debajo de sus párpados, y repentinamente entendió quienes estaban hablando cuando ellos golpearon...... -Everad y Dilys fueron dos de los Líderes más importantes de Hogwarts- explicó Dumbledore, rodeando a Harry, Ron y a la Profesora McGonagall para acercarse a la magnifica ave dormida en su percha junto a la puerta-. Su prestigio es tal que ambos tienen retratos colgando en otras importante instituciones de magia. Como son libres de moverse entre todos sus retratos, pueden decirnos que ha pasado en otra parte..... -¡Pero el Señor Wesley podría estar en cualquier lugar!- exclamó Harry.-Por favor, siéntense, los tres- pidió Dumbledore, como si Harry no hubiera hablado-. Everad y Dilys pueden tardar algunos minutos en regresar. Profesora McGonagall, ¿podría armar sillas extras? La Profesora McGonagall sacó la varita del bolsillo de su túnica y la agitó; de la nada aparecieron tres sillas de madera y respaldar recto, muy diferentes a las cómodas poltronas de cretona que Dumbledore había conjurado para la audiencia de Harry . Harry se sentó, observando a Dumbledore sobre su hombro . Éste estaba acariciando con un dedo la emplumada cabeza dorada de Fawkes. El fénix se despertó inmediatamente . Estiró su hermosa cabeza y miró a Dumbledore a través de sus brillantes y oscuros ojos.-Necesitaremos- pidió Dumbledore tranquilamente al pájaro- estar alertas.Hubo un destello de fuego y el fénix desapareció. Dumbledore se precipitó hacia uno de sus frágiles instrumentos de plata cuya función Harry desconocía, lo transportó a su escritorio, se sentó frente a ellos nuevamente y lo tocó suavemente con la punta de su varita.El instrumento cobró vida de inmediato con rítmicos tintineos. Diminutas bocanadas de un pálido humo verde salieron hacia arriba por el minúsculo tubo de plata. Dumbledore observó el humo de cerca con el ceño fruncido. Después de unos segundos , las diminutas bocanadas se convirtieron en una corriente constante de humo que tomaba cuerpo y se enrollaba en el aire. Una cabeza de serpiente crecía al final de ésta , abriendo ampliamente su boca . Harry se preguntaba si el instrumento estaría confirmando su historia : miró ansiosamente a Dumbledore buscando una señal que le indicara que estaba en lo correcto, pero Dumbledore no alzó la vista.-Naturalmente, naturalmente- murmuró Dumbledore aparentemente para si mismo, observando aún la corriente de humo sin el mayor signo de sorpresa-. ¿Pero en esencia se dividió?Harry no le encontraba ni pies ni cabeza a esa pregunta . La serpiente de humo, sin embargo, repentinamente se dividió en dos serpientes, ambas enrollándose y ondulando en el oscuro aire. Con una mirada de sombría satisfacción, Dumbledore dio al instrumento otro suave toque con su varita ; el tintineo disminuyó y murió y la serpiente de humo se debilitó, se convirtió en una nube sin forma y se desvaneció.Dumbledore colocó de nuevo el instrumento en una pequeña y delgada mesa.. Harry vio como muchos de los directores en los retratos lo seguían con la mirada , entonces , al darse cuenta que Harry los observaba, fingieron estar durmiendo otra vez . Harry quería preguntar que era ese extraño instrumento de plata, pero antes que pudiera hacerlo se escuchó un grito en el borde superior de la pared a su derecha ; el mago llamado Everard había reaparecido en su retrato jadeando ligeramente.-¿Dumbledore?- ¿Qué noticias hay?- preguntó Dumbledore.-Grité hasta que alguien vino corriendo- explicó el mago, quien estaba limpiando su frente en la cortina detrás de él-, les dije que había escuchado algo moverse abajo...no sabían si creerme, pero bajaron a chequear..... ya sabe que allá abajo no hay retratos para observar desde ellos. De todos modos lo subieron unos minutos más tarde. No se veía bien , estaba cubierto de sangre, corrí hasta el retrato de Elfrida Cragg para tener una buena vista mientras se marchaban.-Bien- exclamó Dumbledore mientras Ron hacía un movimiento convulsivo. Entonces, Dilys lo verá llegar.Y momentos después la bruja de bucles plateados había reaparecido en su cuadro, se hundió tosiendo en su poltrona y comentó-Sé lo llevaron al hospital San Mungo, Dumbledore .... lo transportaron a través de mi retrato...lucía mal.-Gracias- murmuró Dumbledore. Miró a la Profesora McGonagall.-Minerva , necesito que vayas y despiertes al resto de los niños Weasley.-Por supuesto.La profesora McGonagall se levantó y rápidamente se dirigió hacia la puerta, Harry lanzó una mirada de reojo a Ron quien lucía aterrorizado.-¿Y Dumbledore.......que hay sobre Molly?- preguntó la Profesora McGonagall , deteniéndose en la puerta.-Será labor de Fawkes una vez que termine de vigilar que nadie se acerque. Pero quizás ya lo sepa....... con ese excelente reloj que tiene...Harry sabía a que clase de reloj se refería Dumbledore , no a los que señalaban la hora , sino el paradero y estado de los miembros de la familia Weasley , y sintió una punzada al pensar que la manecilla del Señor Weasley debía estar apuntando hacia la señal de peligro mortal . Pero era muy tarde, seguramente la Señora Weasley estaría dormida y por tal razón no habría visto el reloj . Harry sintió frió cuando recordó como el Boggart de la Señora Weasley se transformó en el cuerpo sin vida del Señor Weasley , sus lentes torcidos, la sangre corriendo por su cara...pero el Señor Weasley no iba a morir....no podía...Ahora Dumbledore estaba hurgando un armario detrás de Harry y Ron. Emergió de este cargando un viejo y ennegrecido caldero, que colocó cuidadosamente sobre su escritorio. Levantó su varita y murmuró “¡Portus!” Por un instante el caldero tembló, brillando con una extraña luz azul; luego vibró hasta detenerse, tan negro como siempre.Dumbledore se dirigió hacia otro retrato, esta vez el de un mago de aspecto listo con una pronunciada barba ,quien había sido pintando vistiendo los colores de Slytherin verde y plateado y que aparentemente dormía tan profundamente que no escuchó las voz de Dumbledore cuando trató de despertarlo.-Phineas. Phineas.Los sujetos de los retratos que revestían la habitación ya no pretendían estar dormidos; se movían alrededor de sus marcos buscando el mejor ángulo para observar lo que estaba ocurriendo. Como el mago que parecía listo continuaba aparentando estar dormido, algunos de ellos también gritaron su nombre.-Phineas , Phineas, PHINEAS.No podía fingir por más tiempo; dio una sacudida teatral y abrió sus ojos completamente. -¿Alguien me llamo?-Necesito que visites de nuevo tu otro retrato, Phineas- pidió Dumbledore- . Tengo otro mensaje.-¿Visitar mi otro retrato?- repitió Phineas con voz aflautada, dando un largo, falso bostezo. Sus ojos viajaron por toda la habitación y se centraron en Harry-. Oh, no Dumbledore , esta noche estoy muy cansadoAlgo en la voz de Phineas le resulto familiar a Harry, ¿ dónde la había escuchado anteriormente? Pero antes que pudiera pensar , los retratos de las paredes cercanas estallaron en una tormenta de protestas.-Insubordinación, señor- bramó un corpulento mago de nariz roja, agitando sus puños-. ¡Abandono del deber!-¡Estamos honrados en servir al actual Director de Hogwarts!- gritó un viejo mago de aspecto frágil que Harry reconoció como el predecesor de Dumbledore, Armando Dippet-. ¡Qué vergüenza, Phineas!-¿Debo persuadirlo, Dumbledore?- preguntó una bruja de ojos que taladraban, levantando una varita inusualmente gruesa que no difería mucho de una vara de abedul. -Oh, muy bien- se rindió el mago llamado Phineas, mirando la varita con cierta aprehensión- Aunque puede que ha estás alturas él haya destrozado mi cuadro, eliminó a la mayor parte de su familia.-Sirius sabe que no debe destruir tu retrato- comentó Dumbledore , y Harry se dio cuenta inmediatamente en dónde había escuchado la voz de Phineas antes: surgiendo del retrato aparentemente vació de su habitación, en Grimmauld Place-. Tienes que darle el mensaje de que Arthur Weasley ha sido gravemente herido y que su esposa , hijos y Harry Potter llegaran a su casa en breve. ¿Entendiste?-Arthur Weasley herido, esposa, hijos y Harry Potter llegan para quedarse- repitió Phineas en tono aburrido-. Sí, Sí...esta bien.Se inclinó dentro del marco del retrato y desapareció de la vista en el mismo instante que la puerta del estudio se abría nuevamente. Fred, George y Ginny Weasley fueron guiados dentro por la Profesora McGonagall, los tres luciendo desarreglados e impactados, todavía en sus ropas de dormir.-Harry, ¿ qué sucede?- preguntó Ginny, que parecía asustada-. La Profesora McGonagall dice que viste a papá herido...-Su padre ha sido herido en el curso de su trabajo para la Orden del Fénix- les explicó Dumbledore, antes que Harry pudiera hablar-. Ha sido llevado al Hospital San Mungo para Enfermedades y Lesiones Mágicas. Los enviaré de regreso a la casa de Sirius, que es un lugar más conveniente para ir a hospital que La Madriguera. Se reunirán con su madre allí.-¿Cómo iremos?- preguntó Fred temblando-¿Polvos Flu?-No- contestó Dumbledore-. Viajar con Polvos Flu no es seguro en este momento, la Red está siendo vigilada. Tomarán un Traslador- señaló el viejo caldero descansando inocentemente en su escritorio-. Sólo esperaremos el reporte de Phineas Nigellus... quiero estar seguro que no hay moros en la costa antes de enviarlos.Hubo un destello de flamas en mitad de la oficina, dejando atrás una pluma dorada que flotó suavemente hasta llegar al piso. -Es el aviso de Fawkes- informó Dumbledore, tomando la pluma cuando cayó-. La Profesora Umbridge ya debe saber que no están en sus camas... Minerva, ve y haz que se vaya....invéntale cualquier historia....La Profesora McGonagall se fue en un crujido de tartán. -Dice que estará encantado- se escuchó una voz aburrida detrás de Dumbledore; el mago llamado Phineas había reaparecido enfrente del banderín de Slytherin-. Mi tataratataranieto siempre ha tenido un gusto extraño en materia de huéspedes.-Vengan aquí- ordenó Dumbledore a Harry y a los Weasley-. Y rápido, antes que alguien más se nos una.Harry y los demás se reunieron alrededor del escritorio de Dumbledore. -¿Todos han usado un Traslador antes?- preguntó Dumbledore, y ellos asintieron, cada uno arreglándoselas para tocar alguna parte del caldero ennegrecido-. Bien. A la cuenta de tres...uno...dos...Sucedió en una fracción de segundo: en la infinitesimal pausa antes de que Dumbledore dijera ‘‘tres’’, Harry lo miró...... estaban muy cerca....... y la transparente mirada azul de Dumbledore se desplazó del Traslador a la cara de Harry.Al instante, la cicatriz de Harry ardió, como si la vieja herida hubiera estallado otra vez y con una fuerza inesperada, indeseada, pero terriblemente intensa, surgió dentro de Harry un odio tan poderoso que sintió, por un instante, que nada le gustaría más que golpear....morder..........hundir sus colmillos en el hombre que estaba delante de él. -...tres. Harry sintió una poderosa sacudida detrás de su ombligo, el suelo desapareció bajo sus pies, su mano estaba pegada al caldero; chocaba contra los otros mientras todos iban velozmente dentro de un remolino de colores y una corriente de viento, el caldero tiraba de ellos hacia adelante... hasta que sus pies tocaron el piso con tal fuerza que sus rodillas se doblaron, el caldero resonó contra el piso con estrépito, y en algún lugar cercano una voz exclamó: -Regresaron, mocosos traidores a la sangre. ¿Es verdad que su padre está muriendo?-¡FUERA!- bramó una segunda voz.Harry se puso en pie y lanzó una mirada alrededor; habían llegado a la tenebrosa cocina del sótano del número doce de Grimmauld Place. Las únicas fuentes de luz eran el fuego y una vela casi consumida, que iluminaban los restos de una solitaria cena. Kreacher había desaparecido por la puerta al pasillo, mirándolos malévolamente mientras se arremangaba su taparrabo; Sirius se acercó rápidamente a ellos luciendo ansioso. Estaba sin afeitar y todavía con su ropa de diario; además, despedía un ligero olor a bebida añeja que recordaba a Mundungus.-¿Qué sucedió?- preguntó, extendiedo una mano para ayudar a Ginny a subir. Thineas Nigellus dijo que Arthur había sido mal herido......-Pregúntale a Harry- replicó Fred.-Sí, quiero escuchar eso por mi mismo- agregó George.Los gemelos y Ginny se pararon frente a é. Los pasos de Kreacher se habían detenido afuera en las escaleras.-Fue...- Harry comenzó; esto era peor que contarle a McGonagall y Dumbledore-. Tuve una …una especie de.....visión....Y les narró todo lo que había visto, aunque alteró la historia para que sonara como si hubiera visto desde una línea lateral cuando la serpiente atacaba,en vez desde los propios ojos de la serpiente. Ron, quien estaba muy pálido, le lanzó una fugaz mirada, pero no habló. Cuando Harry terminó, Fred, George y Ginny siguieron mirándole fijamente por un momento. Harry no sabía si se lo estaba imaginando o no, pero le pareció que había algo acusatorio en sus miradas. Bien, si ellos lo iban a culpar solamente porque vio el ataque, se alegró de no haberles dicho que había estado dentro de la serpiente mientras ocurría.-¿Está mamá aquí?- preguntó Fred, girándose hacia Sirius. -Ella probablemente todavía no sabe lo que ha pasado- contestó Sirius -.Lo má importante era alejarlos antes que Umbridge pudiera interferir. Espero que ahora Dumbledore se lo haga saber a Molly.-Tenemos que ir a San Mungo- declaró Ginny con urgencia; miró a sus hermanos que, claro está, todavía seguían en pijamas-¿Sirius, podrías prestarnos capas o alguna otra cosa?-¡Esperen, no pueden ir a toda prisa a San Mungo!- exclamó Sirius -¡Claro que podemos ir a San Mungo si queremos!- dijo Fred con expresión terca- ¡Es nuestro padre!-¿Y como van a explicar que sabían que Arthur había sido atacado antes que el hospital le avise a su esposa?-¿Y eso qué importa?- preguntó George con vehemencia. -¡Importa porque no queremos llamar la atención acerca del hecho de que Harry está teniendo visiones de cosas que están pasando a cientos de millas de distancia!- señaló Sirius furioso-.¿Tienen una idea de lo que el Ministerio haría con esa información?Fred y George miraron como si les tuviera sin cuidado lo que el Ministerio pudiera hacer. Ron seguía silencioso y con la cara color ceniza.Ginny sugirió:-Alguien podría habérnoslo dicho… podríamos haberlo oído en cualquier lugar aparte de Harry-¿Cómo quién?- preguntó Sirius con impaciencia-. Escuchen, su padre fue herido mientras cumplía con un deber para la Orden y las circunstancias son de por si bastante sospechosas sin que se descubra que sus hijos lo supieron segundos después de que ocurriera, podrían dañar seriamente a la Orden.-¡No nos importa esa estúpida Orden!- gritó Fred. -¡De lo que estamos hablando es de que nuestro padre está muriendo!- bramó George.-¡Su padre sabía en lo que se metía y no les va a agradecer que compliquen las cosas para la Orden!- replicó Sirius igual de enfadado-.Así es como es esto.....por esto ustedes no están en la Orden....no lo entienden.....¡hay cosas por las cuales vale la pena morir!-¡Para ti es fácil decir quédense aquí!- rugió Fred-.¡No veo que arriesgues tu cuello!El poco color que quedaba en la cara de Sirius desapareció. Por un momento pareció como si realmente le hubiera gustado golpear a Fred, pero cuando habló lo hizo con una decidida calma. -Sé que es difícil, pero todos tenemos que actuar como si no supiéramos nada aún. Tenemos que quedarnos, al menos hasta que escuchemos de su madre, ¿de acuerdo?Fred y George seguían amotinados. Ginny, sin embargo, dio unos pasos hacia la silla más cercana y se hundió en ella. Harry miró a Ron quien hacía un curioso movimiento que estaba entre un asentimiento de cabeza y un encogimiento de hombros, y se sentaron también. Los gemelos miraron ferozmente a Sirius por otro minuto, y luego tomaron asiento a ambos lados de Ginny. -Así está mejor- declaró Sirius alentadoramente-, vamos todos... vamos a toma algo mientras esperamos. ¡Accio Cerveza de Mantequilla!Levantó su varita mientras hablaba y media docena de botellas volaron hacia ellos desde la despensa, resbalaron a lo largo de la mesa, esparciendo los restos de la comida de Sirius, y se detuvieron limpiamente enfrente de cada uno de los seis. Todos bebieron, y por un rato los únicos sonidos fueron el crepitar del fuego de la cocina y el suave ruido sordo que hacían sus botellas sobre la mesa. Harry sólo bebía para tener algo para hacer con las manos. Su estómago estaba lleno de horrible, caliente y burbujeante culpa. No estarían aquí si no hubiera sido por él; todavía estarían dormidos en sus camas. Y no le hacía bien decirse a sí mismo que al dar la alarma había garantizado que el Señor Weasley fuera encontrado, porque estaba también el ineludible tema de que él era quien había atacado al Señor Weasley en primer lugar.”No seas estúpido, ni siquiera tienes colmillos”, se dijo a sí mismo, tratando de mantener la calma, pese a que la mano que sostenía la botella de Cerveza de Mantequilla estaba temblando, “tú estabas acostado en la cama, no estabas atacando a nadie...” “Pero entonces , ¿qué acaba de suceder en la oficina de Dumbledore?” se preguntó a sí mismo. “Sentí como si quisiera atacar a Dumbledore también...” Puso la botella en la mesa con mas fuerza de la que quería y el contenido se derramó sobre la superficie. Nadie lo noto. Luego una llama de fuego en medio del aire iluminó los platos sucios frente a ellos y, mientras gritaban de la impresión, un rollo de pergamino cayo pesadamente sobre la mesa, acompañado por una pluma dorada de la cola de un fénix.-¡Fawkes!- exclamó Sirius al instante, arrebatándole el pergamino-.Esta no es la letra de Dumbledore, debe ser un mensaje de su madre, toma...Lanzó la carta en la mano de George, quien rasgó el sobre para abrirlo y leyó en voz alta:“Papá sigue vivo. Estoy partiendo para San Mungo en este momento. Quédense donde están. Enviaré noticias en cuanto pueda. Mamá”George miró hacia de la mesa. -Aun con vida..- murmuró lentamente-. Pero eso suena como...No necesitó terminar la frase. Para Harry también sonaba como si el Señor Weasley estuviera debatiéndose entre la vida y la muerte. Todavía excepcionalmente pálido, Ron miró la parte de atrás de la carta de su madre como si pudiera encontrar palabras de consuelo para él. Fred arrancó el pergamino de las manos de George y lo leyó , luego levantó la vista hacia Harry, quien nuevamente sentía su mano estremecerse sobre su botella de Cerveza de Mantequilla y la apretó mas fuerte para detener el temblor.Si Harry había alguna vez atravesado una noche más larga que ésta, no podía recordarlo. Sirius sugirió una vez, sin verdadera convicción, que se fueran todos a la cama, pero las miradas de disgusto de los Weasley fueron respuesta suficiente. Mayormente se sentaron en silencio alrededor de la mesa , observando la mecha de la vela hundirse más y más en la cera líquida, llevando ocasionalmente una botella a sus labios, hablando sólo para comprobar la hora, para preguntar en voz alta qué estaba sucediendo, y consolarse entre si diciendo que si hubiera malas noticias lo sabrían al instante, ya que la Señora Weasley debía haber llegado a San Mungo hace bastante tiempo.Fred se adormeció, con la cabeza apoyada sobre su hombro. Ginny estaba enrollada como un gato en su silla, pero sus ojos estaban abiertos; Harry podía ver en ellos el reflejo del fuego. Ron estaba sentado con la cabeza entre las manos, si estaba despierto o dormido, era imposible decirlo. Harry y Sirius se miraban el uno al otro de vez en cuando, intrusos en el problema familiar , esperando... esperando... A las cinco y diez de la mañana , según el reloj de Ron, la puerta de la cocina se abrió y la Señora Weasley entró en el recinto. Estaba extremadamente pálida, pero cuando todos giraron la mirada hacia ella, Fred, Ron y Harry medio levantándose de sus sillas, les dirigió una sonrisa desvaída.-Va a estar bien- afirmó con voz débil y cansada-. Está durmiendo. Podemos ir a verlo más tarde. Bill está con él ahora; se va a tomar la mañana libre.Fred volvió a caer en su asiento con las manos sobre la cara. George y Ginny se levantaron, caminaron rápidamente hacia su madre y la abrazaron. Ron emitió una risa nerviosa y tragó el resto de su Cerveza de Mantequilla de golpe. -¡Desayuno!- exclamó Sirius alegremente con voz potente, poniéndose en pie de un salto-. ¿Dónde está ese maldito elfo doméstico? ¡Kreacher! ¡KREACHER!Pero Kreacher no respondió a las llamadas-Oh, olvídalo- murmuró Sirius, contando la gente enfrente de él-. Entonces, desayuno para...a ver...siete...tocino y huevos, creo, y algo de té, y tostadas...Harry corrió hacia la estufa para ayudar. No quería entrometerse en la felicidad de los Weasley y temía el momento en que la Señora Weasley le solicitara que le relatara la visión. Sin embargo, apenas había sacado platos del aparador cuando la Señora Weasley se los quito de las manos y lo abrazó.-No sé qué hubiera ocurrido si no hubiera sido por ti, Harry- dijo con voz apagada-. -Podrían no haber encontrado a Arthur por horas, y hubiera sido demasiado tarde, pero gracias a ti está vivo y Dumbledore ha podido planear una buena coartada para explicar por qué Arthur estaba donde estaba, no tienes idea en que problema se habría metido, sino mira al pobre Sturgis...Harry difícilmente podía soportar su gratitud, pero afortunadamente lo soltó rápidamente y giró hacia Sirius para agradecerle por cuidar de sus hijos toda la noche. Sirius dijo que estaba muy complacido de haber podido ayudar, y deseaba que se quedaran con él mientras el Señor Weasley estaba en el hospital. -Oh, Sirius, estoy tan agradecida... los doctores piensan que va a tener que estar allí por algún tiempo y sería maravilloso estar más cerca... por supuesto, esto puede significar que estaremos aquí para Navidad.-¡Cuántos más, mejor!- exclamó Sirius con una sinceridad tan obvia que la Señora Weasley le lanzó una sonrisa radiante, se puso un delantal y empezó a ayudarlo con el desayuno. -Sirius- susurró Harry, sin poder aguantarlo un momento más- ¿Podemos conversar.... eh... ahora?Caminó hacia la oscura alacena y Sirius lo siguió. Sin rodeos, Harry le contó a su padrino cada detalle de la visión que había tenido, incluyendo el hecho que él había sido la serpiente que había atacado al Señor Weasley.Cuando hizo una pausa para respirar, Sirius preguntó:-¿Le dijiste esto a Dumbledore?-Sí- contestó Harry con impaciencia-, pero no me dijo qué significaba. Bueno, ya nunca me dice nada.-Estoy seguro que te habría advertido si fuera algo para preocuparse- razonó Sirius prudentemente. -Pero eso no es todo- agregó Harry en un tono de voz apenas un poco más alto que un susurro-. Sirius, yo... yo creo que me estoy volviendo loco. Cuando estaba en la oficina de Dumbledore, justo antes de usar el Traslador...por un par de segundos pensé que era una serpiente, me sentí como una... la cicatriz realmente me dolía cuando miraba a Dumbledore... ¡Sirius, quería atacarlo!Sólo podía ver un pedacito de la cara de Sirius, el resto estaba en la oscuridad. -Debe haber sido consecuencia de la visión, eso es todo- lo tranquilizó Sirius-. Todavía estabas pensando en el sueño o lo que haya sido y...-No fue eso- aseveró Harry, sacudiendo la cabeza-. Fue como si algo despertara en mi interior, como si hubiera una serpiente dentro de mí.-Necesitas dormir- dijo Sirius firmemente-. Vas a desayunar, luego subirás a la cama, y después del almuerzo puedes ir a ver a Arthur con los demás. Estás en shock, Harry; te estás culpando de algo que sólo presenciaste, y por suerte lo hiciste sino Arthur podría haber muerto. Sólo deja de preocuparte.Le dio una palmada en el hombro y abandonó la alacena, dejando a Harry solo, parado en la oscuridad.***Todos excepto Harry pasaron el resto de la mañana durmiendo. Se dirigió a la habitación que Ron y él compartieron las ultimas semanas del verano, pero mientras su amigo se arrastró a la cama y se quedo dormido a los pocos minutos, Harry se sentó completamente vestido y se recostó contra las frías barras de metal de la cabecera, manteniéndose deliberadamente incomodo, determinado a no dormirse, aterrorizado de que otra vez pudiera convertirse en una serpiente en sus sueños y despertar para encontrarse con que había atacado a Ron, o reptado por la casa para atacar a los demás.Cuando Ron despertó, Harry pretendió haber disfrutado de una refrescante siesta. Sus baúles llegaron de Hogwarts mientras estaban almorzando, así que pudieron vestirse como Muggles para el viaje a San Mungo. Todos excepto Harry estaban alborotados y dicharacheros mientras cambiaban sus túnicas por jeans y sudaderas. Cuando Tonks y Ojo-Loco volvieron para escoltarlos a través de Londres, les dieron la bienvenida alegremente riendo con el sombrero de hongo que Ojo-Loco estaba usando de lado para ocultar su ojo mágico y aseguraron, con sinceridad, que Tonks, cuyo cabello estaba corto y de un brillante todo rosa de nuevo, atraería mucho menos la atención en el subterráneo.Tonks estaba muy interesada en la visión de Harry del ataque al Señor Weasley, algo de lo que Harry no estaba ni remotamente interesado en discutir. -¿No hay videntes en tu familia, cierto?- preguntó con curiosidad mientras se sentaban juntos en un rechinante vagón en dirección al centro de la ciudad.-No- contestó Harry pensando en la Profesora Trelawney y sintiéndose insultado. -No- continuó Tonks con aire contemplativo-, supongo que no es realmente profético lo que estás haciendo, ¿verdad? Quiero decir, no estás viendo el futuro, ves el presente.... es curioso,¿ no es así? , aunque útil ....Harry no contestó, afortunadamente se bajaron en la siguiente parada, una estación en el mismo corazón del Londres y en el alboroto al abandonar el tren fue capaz de interponer a Fred y George entre él y Tonks, quien guiaba el camino. La siguieron por las escaleras mecánicas; Moody hacía ruidos metálicos al final del grupo, su sombrero de hongo inclinado y una mano nudosa se metía entre los botones de su abrigo, aferrando su varita. Harry intuía que el ojo oculto lo miraba fijamente a él. Tratando de evitar mas preguntas acerca de su sueño, le pregunto a Ojo-Loco dónde estaba escondido San Mungo.-No lejos de aquí- refunfuño Moody mientras apretaban el paso en el viento invernal, en una amplia calle llena de tiendas y compradores navideños. Empujó a Harry hacia adelante y renqueó justo detrás; éste sabía que el ojo giraba en todas direcciones bajo la gorra-.No fue fácil encontrar una buena ubicación para el hospital. Ningún lugar en el callejón Diagon era lo suficientemente grande y no podíamos tenerlo bajo tierra como el Ministerio, no seria saludable. Al final se la ingeniaron para construirlo aquí. En teoría los magos enfermos podrían venir y simplemente mezclarse con la multitud.Tomó el hombro a Harry para prevenir que fueran separados por una manada de compradores que intentaban llegar cerca de una tienda repleta de artículos eléctricos. -Aquí es- señaló Moody un momento después.Habían llegado frente a una tienda por departamentos de ladrillos rojos, grande y pasada de moda, llamada Purge y Dowse Ltd. El lugar tenía un aspecto destartalado y miserable; Los aparadores consistían en unos pocos maniquíes astillados con sus pelucas torcidas, parados desordenadamente y modelando ropas de al menos 10 años atrás. Había grandes letreros en las polvorientas puertas donde se leía: ‘Cerrado por Remodelación’. Harry alcanzó a escuchar claramente a una mujer gorda con bolsas plásticas en la mano, decirle a su amiga mientras pasaban. “Este lugar nunca está abierto ...”.-Bien- comentó Tonks, haciendo señas hacia un ventanal que solo mostraba un feo maniquí femenino. Sus pestañas postizas colgaban y modelaba un vestido verde de nylon con delantal-.¿Todos listos?Ellos asintieron, rodeándola. Moody le dio a Harry otro empujón entre los hombros impulsándolo hacia adelante y Tonks se inclinó cerca del cristal, mirando al feo maniquí, su respiración empañaba el vidrio-. Hola- saludó- Estamos aquí para ver a Arthur Weasley.Harry pensó cuan absurdo era que Tonks esperase que el maniquí la oyera hablar tan silenciosamente a través del vidrio, con el ruido del tráfico detrás de ella y todo el barullo de una calle repleta de compradores. Luego se acordó que de todas maneras los maniquíes no podían oír. Un segundo después, su boca se abrió con sorpresa al ver que el maniquí asentía levemente y hacía señas con su dedo, y Tonks tomó a Ginny y a la Señora Weasley por los codos, parándose justo al frente del vidrio y desaparecieron.Fred, George y Ron avanzaron después de ellas. Harry le echó un vistazo a la multitud que se aproximaba; Ninguno de ellos parecía tener la intención de mirar un aparador tan feo como el de Purge y Dowse Ltd; ni tampoco parecían haber notado que seis personas simplemente de habían desvanecido frente a ellos.-Vamos- gruño Moody, dándole a Harry otro empujón en la espalda, y juntos avanzaron a través de lo que se sentía como una cortina de agua helada, emergiendo tibios y secos del otro ladoNo había señales del feo maniquí o del lugar donde ella había estado. Estaban en lo que parecía ser una sala de recepción muy concurrida donde filas de brujas y magos estaban sentados sobre raquíticas sillas de madera, algunos luciendo perfectamente normales y leyendo con atención viejos números del Semanario La Bruja, otros luciendo espantosas desfiguraciones como piernas de elefantes o manos extras saliendo de sus pechos. El cuarto era apenas más silencioso que la calle de afuera, pues muchos de los pacientes estaban haciendo ruidos muy peculiares: Una bruja de rostro sudoroso sentada en el centro de la fila delantera, quien se abanicaba vigorosamente con una copia de El Profeta, dejaba salir de su boca un silbido agudo como de una maquina de vapor; un sucio hechicero en la esquina sonaba como una campana cada vez que se movía y con cada sonido metálico, su cabeza vibraba horriblemente así que tenía que asirse a si mismo por las orejas para mantenerse estable.Brujas y magos con túnicas verde-lima recorrían las filas, haciendo preguntas y tomando notas en sujetapapeles como el de Umbridge. Harry notó el emblema bordado sobre sus pechos: una varita mágica y un hueso cruzados. -¿Son los doctores?- preguntó a Ron quedamente. -¿Doctores?- repitió Ron, mirándolo sorprendido-. ¿Los carniceros Muggles que cortan a la gente a pedazos? Noo, ellos son Curanderos.-¡Por aquí!- llamó la Señora Weasley por encima del reanudado repiqueteo de campanas del hechicero en la esquina, y ellos la siguieron hasta la línea de espera frente de una rechoncha bruja rubia sentada en un escritorio con un cartel de “Información”. La pared tras ella estaba cubierta de avisos y carteles que decían cosas como: UN CALDERO LIMPIO EVITA QUE LAS POCIONES SE CONVIERTAN EN VENENOS Y LOS ANTÍDOTOS SON ANTI-NO HASTA QUE HAYAN SIDO APROBADOS POR UN CURANDERO CALIFICADO. Había también un gran retrato de una bruja con los largos rizos plateados y el rótulo:Dilys Derwent Curandera de San Mungo 1722 Directora de Escuela Hogwarts de Magia y Hechicería 1741 Dilys miraba a la familia Weasley atentamente como contándolos; cuando su mirada se cruzó con la de Harry le guiño el ojo, caminó hacia un lado de su retrato y despareció. Mientras tanto, al frente de la fila, un mago joven estaba ejecutando extraños saltos e intentaba, en medio de gruñidos de dolor, explicar su predicamento a la bruja detrás del escritorio.-¡Son estos.....ouch.... zapatos que me dio mi hermano.....ooh......me están comiendo..... OUCH.....los pies....mírelos, deben tener alguna clase de...... AARGH.....maldición sobre ellos y no puedo......AAAAARGH.......quitármelos- saltaba de un pie al otro como si bailara sobre carbones ardiendo. -¿Los zapatos no le impiden leer, verdad?- preguntó la bruja rubia, señalando con irritación un cartel grande a la izquierda de su escritorio-. Usted requiere Daños por Encantamientos, cuarto piso. Justo como dice en la guía de pisos ¡Siguiente!Cuando el mago encabritándose y cojeando se hizo a un lado, los Weasley avanzaron unos pasos y Harry pudo leer la guía de pisos: ACCIDENTES DE ARTEFACTOS ...................................... Planta Baja. Explosión de calderas, retroceso de varita mágica, choques en escobas, etc. HERIDAS CAUSADAS POR CRIATURAS ........................ Primer piso Mordeduras, picaduras, quemaduras, espinas incrustadas, etc. BICHOS MÁGICOS ....................................... ............. Segundo piso Enfermedades contagiosas: Viruela de dragón, enfermedad de desaparición, scrofungulus, etc. POCIÓNES Y PLANTAS VENENOSAS ...................... Tercer piso Erupciones, regurgitación, incontrolable 2, etc. DAÑOS POR ENCANTAMIENTOS................................ ...... Cuarto piso encantamientos, maleficios, encantamientos aplicados incorrectamente, etc. CAFETERIA DE VISITANTES / TIENDA DE HOSPITAL .......... Quinto piso SI USTED NO SABE DONDE IR, ES INCAPAZ DE HABLAR NORMALMENTE O DE RECORDAR POR QUÉ ESTÁ AQUÍ, NUESTRO HECHICERO DE RECEPCION LO AYUDARÁ GUSTOSAMENTEUn mago muy viejo y encorvado que escuchaba con una trompetilla, arrastró sus pies hasta el frente de la fila.-¡ Debo ver a Broderick Bode!- jadeó.-Sala cuarenta y nueve, pero temo que esta malgastando su tiempo- informó la bruja despectivamente-. Está completamente ido, ya sabe… todavía piensa que es una tetera. ¡Siguiente! Un mago de mirada agobiada sujetaba con fuerza por el tobillo a su pequeña hija mientras ésta se agitaba revoloteando alrededor de su cabeza y movía sus enormes y plumosas alas que habían brotado directamente a través de su pijama. -Cuarto piso- comunicó la bruja con voz aburrida, sin esperar a que le preguntara, y el hombre desapareció por las puertas ubicadas al lado del escritorio, llevando a su hija como un extraño globo-. ¡Siguiente! La Señora Weasley avanzó hasta el escritorio.-¡Hola!-saludó-. A mi marido, Arthur Weasley, se suponía que iban a trasladarlo a una sala diferente esta mañana. ¿ Podría decirnos cuál? -¿Arthur Weasley?- murmuró la bruja, pasando su dedo a lo largo de una amplia lista delante de ella-. Sí, primer piso, segunda puerta a la derecha, Sala Dai Llewellyn. -Gracias- dijo la SeñoraWeasley-.Vengan. Todos ustedes.La siguieron a través de las puertas dobles y a lo largo del pasillo estrecho más allá, que estaba decorado con más retratos de Curanderos famosos y alumbrado por burbujas de cristal con velas dentro, que flotaban por encima hasta el techo y que parecían pompas de jabón gigantescas. Más brujas y magos con túnicas verde- lima iban y venían a través de las puertas que iban pasando; Un gas amarillo de olor asqueroso flotó en el aire del corredor al tiempo que sobrepasaban una puerta y de tanto en tanto escuchaban lamentos lejanos. Subieron una escalera y entraron en el pasillo de Heridas Causadas por Criaturas, donde la segunda puerta a la derecha tenía un aviso que decía: ‘‘Peligroso’’ Sala Dai Llewellyn: Mordeduras Serias. Debajo de esto había una tarjeta en un sostenedor de cobre sobre el que había sido escrito a mano: Curandero Responsable: Hipócrates Smethwyck. Curandero ayudante: Augustus Pye.-Esperaremos afuera, Molly- propuso Tonks-. Arthur no querrá a demasiados visitantes de golpe ... debe entrar la familia primero.Ojoloco gruñó aprobando la idea y apoyó su espalda contra la pared del corredor, su ojo mágico giraba en todas direcciones. Harry también retrocedió, pero la Señora Weasley extendió una mano y lo empujó a través de la puerta, diciendo:-No seas tonto , Harry, Arthur quiere agradecerte.La sala era pequeña y bastante sórdida porque la única ventana era estrecha y estaba muy arriba en la pared frente a la puerta. La mayor parte de la luz venía de burbujas brillantes de cristal apiñadas en medio del techo. Las paredes eran de paneles de roble y en la pared había un retrato de un mago de mirada viciosa, titulado: Urquhart Rackharrow, 1612 - 1697, Inventor de la maldición Expelente de Visceras.Había sólo tres pacientes. El Señor Weasley ocupaba la cama del fondo de la sala al lado de la ventana diminuta. Harry se sintió complacido y liberado al ver que él estaba apoyado sobre varias almohadas y leyendo El Profeta aprovechando el solitario rayo de luz solar que caía sobre su cama. Alzó la vista cuando se acercaron él y, viendo de quien se trataba, resplandeció. -¡Hola!-saludó, apartando El Profeta-. Bill acaba de marcharse, Molly, tenía que volver a trabajar, pero dijo que pasaría por ti más tarde.-¿ Cómo te encuentras, Arthur? – preguntó la Señora Weasley, inclinándose para besar su mejilla y mirando su rostro con inquietud-.Aún te ves un poco paliducho. -Me siento absolutamente bien- replicó el Señor Weasley contento, extendiendo su brazo bueno para dar un abrazo a Ginny-. Si pudieran quitarme las vendas, estaría listo para irme a casa. -¿ Por qué no pueden quitarlas, papá? – preguntó Fred.-Bueno, comienzo a sangrar como loco cada vez que lo intentan- explicó el Señor Weasley despreocupadamente, moviendo su varita mágica, que estaba junto a su armario de cabecera, y al agitarla, seis sillas extras aparecieron al lado de su cama para que se sentaran todos-. Parece que había en los colmillos de esa serpiente, alguna clase de veneno poco común que mantiene las heridas abiertas. Están seguros que encontrarán un antídoto, dicen que han tenido casos mucho peores que el mío, y mientras tanto solamente tengo que seguir tomando una Poción Restituidora de Sangre cada hora. Pero aquel muchacho de ahí- señaló bajando la voz y cabeceando hacia la cama de en frente en la que descansaba un hombre que lucía verde y enfermo, mirando fijamente hacia el techo-. Mordido por un hombre lobo, pobre, no hay remedio para eso.-¿Un hombre lobo?- susurró la Señora Weasley, mirando alarmada-. ¿Está seguro en una sala pública? ¿No debería estar en una sala privada? -Todavía faltan dos semanas hasta la luna llena- le recordó el Señor Weasley quedamente-. Han estado hablando con él esta mañana, los Curanderos, ya sabes, intentando persuadirlo de que podrá llevar una vida casi normal. Le comenté, sin mencionar nombres desde luego, pero le conté que conocía un hombre lobo personalmente, y que era un hombre muy agradable, que manejaba muy bien su condición. -¿Qué dijo ? – preguntó George.-Que me daría un mordisco si no cerraba la boca- respondió el Señor Weasley tristemente-. Y aquella mujer de ahí- indicó la única otra cama ocupada, que estaba al lado de la puerta-, no quiso decir a los Curanderos qué la mordió, lo que nos hace pensar a todos que debe haber sido algo que ella manejaba ilegalmente. Lo que quiera que fuera le arrancó un buen pedazo de pierna, el olor es muy repugnante cuando le quinta los vendajes. -Entonces, ¿vas a decirnos qué pasó, papá?- preguntó Fred, acercando su silla a la cama. -¿ Bien, en realidad ya lo saben, no?- comentó el Señor Weasley, con una sonrisa significativa hacia Harry-. Es muy simple, había tenido un día muy largo, me había quedado dormido, logró acercarse sigilosamente y mordió.-¿Salió en El Profeta la noticia de que fuiste atacado? – preguntó Fred indicando el periódico que el Señor Weasley había dejado de lado. -¡No, desde luego que no!- contestó el Señor Weasley, con una risa ligeramente amarga-. El Ministerio no querrá que se sepa que una serpiente grande y sucia atrapó… -¡Arthur!– le advirtió la Señora Weasley. -… er ...me atrapó- finalizó el Señor Weasley a toda prisa, aunque Harry estaba bastante seguro que no era eso lo que había pensado decir. -¿Y dónde estabas cuando sucedió, papá? –preguntó George.-Eso es asunto mío- replicó el Señor Weasley, aunque con una pequeña risa. Agarró rápidamente El Profeta , lo sacudió para abrirlo nuevamente y comentó-: Estaba leyendo sobre el arresto de Willy Widdershins cuando llegaron. ¿Sabían que Willy resultó estar tras aquellos inodoros regurgitadores el verano pasado? Uno de sus maleficios salió al revés. el inodoro explotó y cuando lo encontraron inconsciente entre los escombros, estaba cubierto de pies a cabeza de… -¿Cuándo dices que estabas “de servicio”- interrumpió Fred en voz baja-, ¿qué estabas haciendo? -¡Ya escuchaste a tu padre!- susurró la Señora Weasley-, no vamos a discutir eso aquí! Sigue con lo de Willy Widdershins, Arthur.-Bien, no me pregunten cómo, pero se había librado de los cargos por lo del inodoro- continuó el Señor Weasley con gravedad-. Sólo puedo suponer que algo de oro cambió de manos…-¿La estabas protegiendo, verdad?- interrogó George quedamente-. ¿El arma?¿La cosa tras la cual va Tu-Ya-Sabes-Quien…? -¡George, callado!- estalló la Señora Weasley-Como sea- prosiguió el Señor Weasley alzando la voz-, esta vez Willy ha sido capturado por vender a los Muggles pomos de puerta cortantes y no creo que sea capaz de escapar también de esto, porque, según este artículo, dos Muggles han perdido varios dedos y están ahora en San Mungo para el crecimiento de huesos de emergencia y la modificación de memoria.¡Solo piensen en eso …, Muggles en San Mungo! ¿Me pregunto en que sala estarán?Y miró alrededor ansiosamente, como esperando ver un poste indicador. -¿No decías que Tu-Ya-Sabes-Quien tenía una serpiente, Harry?- insistió Fred mirando a su padre para observar su reacción-. ¿Una enorme? La viste la noche que él regreso ¿verdad?-Ya fue suficiente- dijo la Señora Weasley enojada-. Ojoloco y Tonks están fuera, Arthur, quieren entrar a verte. Y todos ustedes pueden esperar afuera- agregó mirando a sus hijos y a Harry- vendrán a despedirse después. Vayan. Regresaron en tropel al corredor . Ojoloco y Tonks entraron y cerraron la puerta de la sala detrás de ellos. Fred levantó sus cejas. -Vaya… -dijo con serenidad, revolviendo en sus bolsillos-, así que , no nos dirán nada.-¿Buscas esto?- preguntó George, ofreciendo lo que parecía un enredo de cuerdas de carne coloreada. -Lees mi mente- declaró Fred, sonriendo abiertamente-. Vamos a comprobar si San Mungo pone Encantamientos Imperturbables sobre la puertas de sus salas, ¿eh?-George y él desenmarañaron la cuerda y separaron cinco Oídos Extensibles y los repartieron. Harry vaciló en tomar uno. -¡Adelante Harry, tómalo! Tu salvaste la vida de papá. Si hay alguien que tiene derecho de escuchar a escondidas sobre él, ese eres tú. Sonriendo abiertamente a pesar de si mismo, Harry tomó el extremo del cordón y lo insertó en su oído tal como los gemelos habían hecho. -¡Bien!¡Vamos!- susurró Fred.Las cuerdas coloreadas de carne se menearon como gusanos largos y serpentearon bajo la puerta. Al principio, Harry no podía oír nada, entonces brincó cuando escuchó a Tonks susurrando tan claramente como si estuviera de pie a su lado.- ... buscaron por todo el área , pero no han podido encontrar ninguna serpiente . Simplemente parece haber desaparecido después de atacarte, Arthur ... pero Tu-Ya-Sabes-Quien no podía haber esperado que entrara una serpiente, ¿cierto?-Considero que la envió como centinela- gruñó Moody-, dado que no ha tenido mucha suerte hasta ahora, ¿verdad? No, creo que intenta hacerse una idea más clara de a qué se esta enfrentando y si Arthur no hubiera estado allí la bestia habría tenido mucho más tiempo para mirar alrededor. Entonces, ¿Potter dice que vio cómo sucedía todo? -Sí- contestó la Señora Weasley. Sonaba bastante inquieta-.Ya sabes, Dumbledore casi parecía estar esperando que Harry viera algo así.-Sí- afirmó Moody-. Hay algo interesante sobre el chico Potter, ya sabemos eso. -Dumbledore parecía preocupado por Harry cuando le hablé esta mañana- susurró la Señora Weasley. -Por supuesto que está preocupado- gruño Moody-. El muchacho esta viendo cosas dentro de la serpiente de Tú-Ya-Sabes-Quien. Obviamente, Harry no comprende lo que esto significa, pero si Tú-Ya-Sabes-Quien lo está poseyendo… Harry apartó el Oído Extensible de su propio oído, su corazón latía muy rápido y un sofocante calor se precipitaba en su cara. Miró a los demás. Todos le miraban fijamente, las cuerdas todavía colgando de sus oídos, luciendo repentinamente asustados.